Ayer, Mª Pilar Morales, directora ejecutiva de Peletería Groenlandia y Maite Ecay, directora de recursos humanos de Acciona Energía, recibieron respectivamente el Premio Empresaria y Directiva del año, galardón que anualmente convocamos desde la Asociación de Empresarias y Directivas Navarra (Amedna). Éste es siempre un día grande para nuestra asociación y me atrevo a decir que para el sector empresarial. Este acto es el reconocimiento a las mujeres empresarias y directivas navarras, que tiene por vocación la visibilización de la labor que las mujeres realizamos en la empresa, tanto en nuestro papel de emprender como en el de dirigir. 

En estos doce años que cumple este galardón, hemos visto evolucionar el mundo empresarial y hemos sido testigos del ascenso que las mujeres hemos realizado en los puestos directivos de las empresas. Así, en nuestro tejido productivo  hemos visto crecer empresas lideradas por mujeres. Precisamente es en este año, en el XII aniversario del Premio a la Empresaria y Directiva del año, en el que algo ha cambiado y no a mejor. Nos encontramos ante una nueva situación económica que afecta a la empresa de forma muy directa y que se ha cebado con las pymes, donde nos encontramos el 98% de las mujeres empresarias.

Según muchos expertos, parece que vamos hacia un cambio de escenario, en el que debemos poner en marcha todas las medidas por parte de todos y todas, para paliar esta situación que conlleva algo mucho más allá de una crisis económica. Bajo mi punto de vista se trata de una crisis social, algo mucho más profundo.

Las soluciones pasan por incentivar el movimiento de la economía, la innovación más necesaria hoy que nunca, la internacionalización, la creación de empleo, el aprovechamiento del talento,… Todo ello tiene un único vehículo, hasta ahora conocido, que es la empresa. Sin empresa no hay creación, no hay empleo, no hay riqueza. Por ello, a mí me gustaría reivindicar hoy, más que nunca, el importante papel que nuestras empresas tienen como agente impulsor, no sólo económico, sino también social.  

Siempre he sido una ferviente defensora del papel cultural que tiene la empresa. Considero vital que se reflexione sobre la importancia que, para el progreso de cualquier comunidad, tiene la empresa y el empresariado. Pero, es ahora, en estos momentos más difíciles, cuando lo veo absolutamente nítido.

De empresa siempre hablamos en términos de economía y empleo, pero en ocasiones olvidamos o no valoramos la decisiva influencia que ejerce sobre la sociedad. Debemos buscar nuevas fórmulas de colaboración desde la empresa, tanto empresarios como empresarias, trabajadores y sus representantes, y, por supuesto, las Administraciones.  

En un reciente desayuno de trabajo que organizamos en AMEDNA, Reyes Calderón, doctora en Economía y Filosofía por la Universidad de Navarra, revelaba un planteamiento al que me aproximo mucho. Y es que, según la experta, la mayor responsabilidad  corporativa en estos momentos es el mantenimiento de los puestos de trabajo. A este respecto añadía que el empleo estable de más calidad lo ofrecen las pymes, además del más numeroso en términos absolutos. Sin embargo, la gran debilidad que tiene la sociedad civil, en opinión de Calderón,  es que no sabemos demandar a nuestros políticos lo que necesitamos porque ellos, sin duda, hacen lo que les demandamos y, probablemente, en esto también tiene razón. 

En un momento de cambio como el que se avecina, que ya ha comenzado, y en esta comunidad, modelo de diálogo social  con una Administración abierta, las pymes tenemos mucho que aportar. No en vano, más del 85% del empleo está en nuestras empresas. Debemos mantener un diálogo continuado y claro entre todas las partes implicadas porque es vital para el conjunto de la sociedad. Se están realizando medidas sociales, probablemente necesarias también, pero, en mi modesto entender, la mejor medida social, la más solidaria, es la creación de empleo, que no puede ser sustituida por ningún subsidio. 

No voy a olvidar el papel que las mujeres representamos en la empresa. Hoy ya no podemos decir que nuestra presencia en puestos directivos es un tema de género, sino un tema económico. El 52% del talento humano está en las mujeres: esa masa laboral, ese recurso humano, ese capital viviente que todavía no ha sido aprovechado en su totalidad y creo yo que no está la coyuntura para desperdicios. En estos últimos años, hemos avanzado y no es el momento de parar, y menos de ir marcha atrás. Muy al contrario, hay que ir por el camino iniciado de aprovechamiento  total.

Por esto mismo, quisiera terminar esta reflexión resaltando la importancia de actos como el de ayer, en el que se puso de relieve el papel de la empresa, y en el que nos hemos puesto un poco más de tarea desde las empresas para abrir una gran puerta a la esperanza.  

Desde el blog de Institución Futuro quiero hacer un reconocimiento muy especial a nuestras premiadas, María Pilar Morales –directora ejecutiva de Peletería Groenlandia– y Maite Ecay– directora de recursos humanos de Acciona Energía-. De sus empresas se ha resaltado la innovación, la internacionalización, el aprovechamiento de la oportunidad de negocio, el crecimiento, y de ellas, su esfuerzo decidido para que esto haya sido posible y su gran calidad humana. Ellas han representado simbólicamente a todas las mujeres de empresa que, además de su propia vida, crean o gestionan puestos de trabajo, generando riqueza, tan importante para la creación de estos puestos y para el mantenimiento del bienestar. Así que valgan estas dos valiosas mujeres como modelo anticrisis y como un impulso para nuestra sociedad, para que, entre todos, hagamos que nuestras empresas y nuestra economía sea más competitiva, más productiva y genere más puestos de trabajo. 

Entradilla:
Ayer, Mª Pilar Morales, directora ejecutiva de Peletería Groenlandia y Maite Ecay, directora de recursos humanos de Acciona Energía, recibieron respectivamente el Premio Empresaria y Directiva del año, galardón que anualmente convocamos desde la Asociación de Empresarias y Directivas Navarra (Amedna).
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