
Las buenas noticias son que el número de contratos firmados en Navarra sigue creciendo—lo ha hecho en un 15,21% según los datos del Sepe, el Servicio Público de Empleo Estatal— y que además, la Comunidad foral sigue siendo una de las seis comunidades españolas junto con Madrid, Islas Baleares, Murcia, Cataluña y País Vasco, que reciben trabajadores.
Los ‘peros’ hay que buscarlos, entre otros motivos, en que más de la mitad de los nuevos contratos que se realizaron fueron a trabajadores sin cualificar (19.791). También es cierto que la Comunidad foral ha atraído a 7.387 técnicos y profesionales científicos e intelectuales frente a los 4.511 que se han ido.
El último informe sobre el observatorio de las ocupaciones elaborado por el Sepe señala que los principales sectores que actúan como imán para trabajadores de otras comunidades son la industria (+12.967 contratos) y en menor medida, la construcción (+430). Pierden fuelle la agricultura, con un saldo negativo de 2.301 trabajadores y los servicios (-154).
Para Institución Futuro la principal conclusión de este informe en el ámbito estatal es “que por tercer año consecutivo se ha incrementado el número de contratos que al trabajador le ha implicado un desplazamiento a una comunidad distinta a la de su domicilio de residencia, lo que ha supuesto un aumento de la movilidad interautonómica”.
Esta realidad contrasta con las cifras de 2008-2014, cuando se redujo la movilidad de los trabajadores debido al estancamiento del mercado de trabajo. Más hombres que mujeres Cuando los navarros tienen que hacer las maletas para trabajar en otras comunidades autónomas, los primeros destinos en los que encuentran empleo son el País Vasco (7.781) y La Rioja (8.317). En ambos casos esta movilidad laboral es masculina, pero en el caso de La Rioja se acentúa en mayor medida.
La mayor parte de quienes deciden probar suerte en otra comunidad tienen edades comprendidas entre los 25 y los 45 años. Entre los que se desplazan al País Vasco hay una nutrida presencia de menores de 30 años. Y en el caso de La Rioja predominan los mayores de 45 años. En ambos casos el mayor peso corresponde al sector servicios, pero en el caso de La Rioja es importante el peso de la agricultura e industria.
Las estadísticas del Sepe también indican que casi un tercio de los que se desplazan a La Rioja son extranjeros. Llama la atención los casos de la industria y la agricultura. En 2014 se produjo un importante repunte en el número de trabajadores que llegaron a Navarra para ocupar puestos en estos sectores. Un año después, en cambio, se recuperaron los parámetros de 2013 y 2012.
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