Pizarro, más sutil, sin entrar en alusiones directas hacia el Gobierno, denunció la falta de seguridad jurídica en España, cuya «ley de Opas es estupenda», dijo, «lo que pasa es que no aplica». Reivindicó la vuelta a los valores y un país en el que se enseñe desde la escuela «a cumplir las normas». Y añadió que «tenemos un sistema jurídico que genera incertidumbre, por el cambio de normas, la arbitrariedad en su cumplimiento y la falta de reacción inmediata de la Justicia para reponer el bien jurídico lesionado», porque «a mí de qué me sirve que el Supremo dentro de cinco años me diga no sé qué de la Opa si hace dos años que ya acabó», inquirió.
Según expuso el directivo, «el capital humano, el talento, y la estabilidad jurídica son los dos elementos que determinan que se vaya a un país y no a otro», y sostuvo que en España «la seguridad jurídica es carísima de coste». Indicó que «el sector eléctrico necesita invertir cada año 5.000 millones de euros y tiene que traer ese capital de fuera» por lo que «o se garantiza al inversor que no va a pasar nada o pagaremos más cara la financiación», afirmó.
Respecto a su actuación en las Opas, cuya defensa numantina del valor de la compañía ayudó a elevar la cotización de Endesa de 18 a 41 euros, dijo que se limitó a aplicar «el mismo rigor que a lo privado. Añadió que «cuando le felicitan algunas personas por ello», se apena y siempre contesta lo mismo: «¡Qué triste que en un país lo que tenía que ser normal, se convierta en excepcional!».