La semana pasada hablábamos sobre la encuesta realizada por el Financial Times y HarrisInteractive sobre el mercado de trabajo en España. De ella se extraía que el 72 por ciento de los españoles considera deseable que el Gobierno limite el número máximo de horas por semana que está permitido trabajar. Nos enterábamos además de que muchos empleados españoles, a diferencia de otros ingleses, alemanes e italianos, no estarían dispuestos a trabajar más horas por semana con una remuneración acorde. Es decir, que los españoles no disfrutan trabajando, o al menos lo hacen menos que sus vecinos europeos.
El último informe publicado por nuestro think tank, Los valores de la sociedad navarra en el umbral del Siglo XXI , repasa las opiniones de los navarros en aspectos clave como la familia, la religión, la política y… el trabajo. Sobre este último asunto, las conclusiones del estudio parecen aún más desalentadoras, si cabe, que las de la encuesta ya mencionada: para los navarros el trabajo posee menos importancia que para el resto de la sociedad española. De hecho, en nuestra región se valoran más las vacaciones que la seguridad del empleo. El informe concluye que la satisfacción con el trabajo en Navarra es menor que para el conjunto de la sociedad española.
¿Qué hacer ante esta perspectiva tan poco halagüeña para el mercado de trabajo navarro? Pretender que de un día para otro la sociedad navarra cambie radicalmente sus valores, cualesquiera que sean, sería poco recomendable, si no imposible. Lo que sí resulta útil es colocar un espejo frente a la sociedad, de modo que ésta se vea reflejada y pueda reflexionar sobre sí misma. Tal y como viene pregonando Institución Futuro desde su nacimiento, el cambio, aunque ayudado por los líderes de opinión, ha de proceder de la propia sociedad civil.