El imparcial, 8 de mayo de 2009
Institución Futuro calcula que dejamos de trabajar para el Estado el 9 de mayo.
Trabajamos para el Estado del uno de enero al nueve de mayo. Sólo a partir del día diez comenzamos a trabajar para nosotros mismos. Esta cuenta, realizada por la Institución Futuro, resulta de llevar al calendario la media de los impuestos que pagamos. Este año, el “día de la libertad fiscal” se adelanta once días respecto del año anterior por la caída en la recaudación provocada por la crisis económica.

La Institución Futuro hace el cálculo, por segundo año, del día de la libertad fiscal, aquél en que dejamos de trabajar para el Estado para empezar a trabajar para nosotros mismos. El pasado año publicó el dato correspondiente a 2007, cuando de media no comenzamos a trabajar para nosotros hasta el día 140 del año, es decir, hasta el 20 de mayo.

Los datos correspondientes al año pasado muestran que en 2008 necesitamos 129 días de trabajo para pagar impuestos. Como explica la Institución Futuro, “la Liberación Fiscal es un indicador que traduce la presión fiscal en el número de días de trabajo que a lo largo del año se necesitan para satisfacer las obligaciones tributarias”. Con esta iniciativa, Institución Futuro trae a España una idea que se ha puesto en marcha ya en otros países, con el objetivo de “sensibilizar a la sociedad civil de la carga impositiva que soporta”.

Según los últimos datos publicados por el think tank Institución Futuro, en los últimos 6 años, la liberación fiscal en España ha tenido una tendencia ascendente. Si en el 2002 la liberación fiscal llegó el 5 de mayo, en el 2007 se necesitaban 15 días más para pagar impuestos, ya que la fecha se pospone hasta el 20 de mayo. A pesar de esta tendencia ascendente, en el 2008 la liberación fiscal cambia de rumbo y se adelanta hasta el 9 de mayo, 11 días antes que en el 2007.

Esta mejora tiene que ver con la evolución de la economía y con las medidas anticrisis del Gobierno. Cristina Berechet, investigadora principal del think tank Institución Futuro, explica que “por lo general, las fluctuaciones en la presión fiscal son generadas bien por los cambios en la actividad económica (que afectan el nivel del empleo y las ventas de bienes y servicios) o bien por la legislación tributaria (que afecta los tipos impositivos, las exenciones, deducciones, etc)”.

Por eso, “este cambio que ha tenido como punto de inflexión el año 2007, tiene principalmente dos causas: por un lado, la crisis económica que ha generado que la disminución de la recaudación de los impuestos sea incluso más acelerada que la reducción de la renta; y por otro, las medidas anticrisis impulsadas tanto por parte del gobierno central como los autonómicos. Entre estas medidas, se pueden mencionar la deducción de los 400 euros, el cheque bebé o la reducción en el Impuesto de Sociedades que han tenido un gran impacto en la recaudación”. Los impuestos más ligados a la actividad económica, como el IVA y el Impuesto de Sociedades, que representan más de la mitad de los ingresos estatales, son los que más se han resentido.

Cristina Berechet advierte de que “la revisión del PIB, presumiblemente a la baja, podría retrasar unos días la liberación fiscal. Por el contrario, cuando se publiquen las liquidaciones de los presupuestos de las entidades locales y de las comunidades autónomas si éstas son inferiores a las presupuestadas, la liberación fiscal se podría adelantar”.

 

Acceso al contenido íntegro de la noticia