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Representantes de los colegios de ingenieros reclamaron ayer en el Parlamento unidad política para “exigir” en Madrid que se acometan sin más dilación las obras del TAV en Navarra. Los ponentes, que acudieron para explicar las conclusiones de una jornada de trabajo celebrada en abril sobre la situación ferroviaria actual, apelaron a su “conocimiento técnico” para subrayar la necesidad de llevar a cabo las inversiones necesarias porque, de lo contrario, Navarra corre el riesgo de quedar fuera de la red europea.

“Ha llegado el momento de exigir a los grupos políticos que están de acuerdo que lo demuestren y vayan a Madrid a exigir celeridad en los proyectos, celeridad en las licitaciones y compromisos de financiación”, reclamó José Maria Aracama, el presidente del think tank Institución Futuro, que subrayó la necesidad de contar con presupuesto estable si se quiere cumplir el objetivo de 2032 para la puesta en marcha del corredor navarro del TAV. Algo que ahora mismo parece improbable.

Según las estimaciones realizadas por los colegios de ingenieros de caminos, industriales y agrónomos, será necesaria una inversión de 265 millones anuales durante los próximos nueve años si se quiere tener finalizada la obra entre Castejón y la conexión con la Y vasca. Al ritmo actual, el proyecto no estará en marcha antes de 2050.

Los ponentes no quisieron señalar culpables, pero expusieron datos elocuentes. Pese a los continuos mensajes y promesas de los distintos gobiernos de España –la ferroviaria es una competencia estatal–, la inversión real en Navarra en las últimas dos décadas ha sido mínima. Entre 1989 y 2020 en España se han invertido 57.200 millones en alta velocidad y se han construido 4.000 km de vías. En Navarra en cambio no hay ningún km en funcionamiento y la inversión ha sido de 233 millones, apenas el 0,4%. Y de ellos más de la mitad (130 millones) en los dos últimos años. Antes de eso, solo 100.

En lo que se refiere a la situación administrativa de la obra, actualmente solo hay dos actuaciones en marcha, el puente sobre el Ebro en Castejón y el tramo Tafalla-Campanas. Ambos se van a financiar con fondos europeos, por lo que los ingenieros mostraron su temor a que la inversión vuelva a caer a partir de 2026.

UN PROYECTO EUROPEO

Los ponentes no ocultaron su apoyo a la construcción del TAV, una línea de ancho internacional que debe servir para el transporte de viajeros y mercancías, y que permitirá también aumentar el transporte de mercancías por tren en la actual vía convencional, que se encuentra “totalmente saturada”. “La vía actual no está capacitada para trenes de 750 metros”, explicó Pedro Busto, que destacó que se trata de una apuesta de la Unión Europea para reducir la huella de carbono.

Los representantes de los ingenieros subrayaron así que el corredor de la alta velocidad es “un proyecto de conectividad europea” que no se puede analizar desde una perspectiva exclusivamente local. “No somos una aldea gala, pero podríamos acabando siéndolo. Si no queremos, el tren no pasará por Navarra pero Zaragoza se conectará con la Y vasca por el Valle del Ebro”, advirtió Busto, que añadió que las inversiones en una red de ferrocarril “son altas pero duran muchos años”, y que si no llevan a cabo “acaban teniendo consecuencias a largo plazo”.

Eso, dijo, supondría que las empresas en Tudela, en Sakana o en el Bidasoa tendrían acceso al TAV porque pasaría cerca, pero que en cambio Pamplona y su comarca quedarían aisladas. “Puede que entonces algunas empresas decidan bajar de Pamplona a Tudela”, ironizó Busto, que pidió a los partidos navarros que piensen en la planificación ferroviaria “en términos europeos”. Defendió además que el corredor navarro será compatible con mercancías porque de lo contrario no será rentable.

“Navarra, siendo fronteriza, puede tener acceso a las líneas transeuropeas de mercancías”, defendió el ingeniero, que destacó que eso requiere sacar viajeros de la vía convencional. “Debemos ser conscientes de las consecuencias a lo largo de privarnos de una infraestructura de esta importancia” subrayó.

Castejón-Campanas: Un “apaño” para el TAV en Navarra

El corredor navarro de alta velocidad no estará en funcionamiento antes de 2050 con las inversiones actuales. Una realidad constatada con los años más allá de las –falsas– promesas oficiales. Tanto la estación de Pamplona como la conexión con la Y vasca están en fase de estudio, así que se ha optado poner en marcha el tramo entre Castejón y Campanas y hacerlo de ancho ibérico para que sea compatible con la vía tradicional. Un “apaño”, según Pedro Busto, que al menos permitirá reducir en algunos minutos el viaje a Madrid y aliviará la vía convencional para el tránsito de mercancías. Los representantes de los colegios de ingenieros pidieron no obstante que este nuevo tramo se adecue también para facilitar el tránsito de mercancías.

Institución Futuro
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