Las subidas del precio de las materias primas: del petróleo, del precio del dinero, dificultan aún más la salida de la crisis económica. En España particulares y empresas estamos muy endeudados. En un principio se dijo que aquí no pasaba nada y se ha mantenido enchufado a parte del sistema financiero al cordón umbilical del presupuesto público. La verdad es siempre incomoda y en este país, posiblemente muchos nunca podrán devolver sus deudas. Al hacer las cosas a medias, después del ajuste, el endeudamiento de los sectores productivos apenas se ha reducido en un 3%, hasta los 985.000 millones de euros.

Las inmobiliarias adeudan todavía 315.000 millones de euros (sin contar la construcción), prácticamente lo mismo que hace dos años, y nada indica que estén en condiciones de devolver sus deudas salvo con otro nuevo boom del ladrillo, que hoy no parece posible. Es más, si llegara una nueva primavera del ladrillo, los beneficios del encarecimiento del suelo y de la vivienda, la aprovecharán los que compraran a precio de orillo las antiguas cajas, hoy reconvertidas en bancos.

En el sector público, según los expertos, España necesitaría tener un superávit primario durante cinco años equivalente al 6% del PIB (sin contar el pago de intereses) sólo para estabilizar su nivel de deuda. Parece que es un diferencial muy elevado, si se tiene en cuenta que el punto de partida es un -6,6% de déficit que se alcanzará, en el mejor de los casos, este año.

Pese a la tranquilidad de las últimas semanas, los mercados siguen expectantes. No confían que Grecia e Irlanda puedan devolver lo que deben. Portugal, difícilmente eludirá acudir al rescate. Este es un instrumento válido para evitar que los prestamistas anoten en sus balances cuantiosas pérdidas. Por nuestra pésima gestión de los recursos públicos, podemos condenarnos al ostracismo económico largo tiempo. Nuestros acreedores son los bancos alemanes y franceses, que en caso de impago por su elevada cuantía, afectaría incluso a la propia estabilidad del euro, eso quizás nos salve.

La solución no es fácil, todo occidente está sobre endeudado y nosotros necesitamos apretarnos mas el cinturón, renegociar ingentes cantidades de dinero que tendrán que seguir prestándonos los mercados de manera escalonada. Necesitamos mucho trabajo duro y paciencia, dar confianza a los mercados, para evitar que las políticas de ajuste se conviertan en crónicas, poder hacer frente a los compromisos financieros adquiridos. Hoy España está obligada a destinar cada año unos 50.000 millones de euros (el 5% del PIB) sólo para pagar la carga de intereses y el desempleo.

La clase política tiene que cambiar de chip, necesitamos disciplina fiscal, dejar de ser un país manirroto gobernado por irresponsables. La falta el crédito seguirá estrangulado el crecimiento, por abordar tarde la crisis financiera nos está costando mucho más arreglarla, hasta hora no se ha hecho otra casa que socializar las pérdidas, habría que seguir el ejemplo islandés y meter mano a los responsables, eso ayudaría a prestigiar la política y aumentaría la confianza del sufrido contribuyente. Es una auténtica tragedia que con casi cinco millones de parados = cinco millones de tragedias, los muy ricos y responsables se vayan de rositas, y las clases medias, pequeños empresarios, profesionales y trabajadores soporten todo el peso de la crisis.

Todo cambiaría si tuviésemos pronto un Gobierno capaz de dar esperanza y confianza a los mercados, para ello habría que adelantar las elecciones, pues a un ZP en retirada nadie le hará caso. La economía también es un estado de ánimo y de expectativas, se necesita austeridad y mucho trabajo, realizar las reformas pendientes tanto económicas como las de regeneración democrática. Así reestructuraríamos la deuda y ajustaríamos los gastos a los ingresos. Daríamos poco a poco la vuelta a esta mala situación y recobraríamos la confianza.

Entradilla:
Las subidas del precio de las materias primas: del petróleo, del precio del dinero, dificultan aún más la salida de la crisis económica. En España particulares y empresas estamos muy endeudados. En un principio se dijo que aquí no pasaba nada y se ha mantenido enchufado a parte del sistema financiero al cordón umbilical del presupuesto público. La verdad es siempre incomoda y en este país, posiblemente muchos nunca podrán devolver sus deudas. Al hacer las cosas a medias, después del ajuste, el endeudamiento de los sectores productivos apenas se ha reducido en un 3%, hasta los 985.000 millones de euros.
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