
El Banco de España calcula que las entidades financieras españolas tienen más de ciento ochenta mil millones de euros en activos inmobiliarios problemáticos. ¿Qué quiere decir esto? Ahora ya no lo recordamos porque tenemos la sensación de que llevamos en crisis toda la vida. Pero no hace mucho tiempo, cuando todavía se hablaba de desaceleraciones temporales de la actividad y esas cosas, la práctica habitual de numerosos bancos y cajas fue prorrogar los créditos relacionados con el sector del ladrillo.
Se pactaba una ampliación por un período de dos años ya que, con gran dosis de ingenuidad como se ha visto después, se creía que era tiempo más que suficiente para que todo volviera a su cauce. Pues bien, esos bienios están a punto de caducar y la situación no es que haya mejorado sino que ha empeorado. Es decir, se mantienen créditos sobre unas garantías que hoy tienen coste cero o casi y hay que afrontarlos sí o sí.
Por eso, es tan peligrosa la sentencia de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra que, además, sólo se puede recurrir ya ante el Tribunal Constitucional. La resolución hace cargar al banco o caja no sólo con todas las minusvalías, esto es, con el crédito fallido y con un inmueble que tiene un coste muy inferior al que fue adquirido.
Es cierto que se trata de la primera y que ningún otro magistrado ha seguido por el momento los argumentos de dicha resolución. De lo contrario, estaríamos a un paso del colapso inmediato del sistema financiero español, ya que los bancos y cajas viven de prestar lo que no tienen y, por lo tanto, serían incapaces de afrontar semejantes pérdidas.
No obstante, ante los que aseguran que sentencias como las de nuestra Audiciencia Provincial generan inseguridad jurídica yo me pregunto, ¿qué causa más inseguridad jurídica pagar un precio ajustado o afrontar un coste derivado de prácticas poco claras? Es cierto que vivimos un boom inmobiliario y que los precios de los pisos estaban sobrecalentados.
Porque muchos de los informes de los tasadores que se realizaron entonces atendían más a intereses de sus superiores y dueños (bancos y cajas) que al del comprador final. Así me lo confirmó hace tiempo una persona muy allegada que trabajó en la gestión y cobro de deudas. Luego, una vez más, menos hacerse el mártir porque si los bancos y cajas ahora están acongojados es, en gran medida, por esas malas práxis que realizaron anteriormente y que, por cierto, debiera ser motivo de estudio pormenorizado para proceder a su reforma, ¿no creéis? Saludos
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