Expansión, 31 de diciembre de 2005
Julio Pomés, Director de Institución Futuro
Hoy presento un artículo de contraste al que escribí hace dos semanas: ‘Lo mejor de EEUU para Europa’. La presente columna me ha costado más esfuerzo.
Hoy presento un artículo de contraste al que escribí hace dos semanas: ‘Lo mejor de EEUU para Europa’. La presente columna me ha costado más esfuerzo. Con lo que está cayendo, Europa es hoy un ideal más difícil de defender, pues la UE se asemeja a una familia dividida, que se pelea por los dineros y que se muestra incapaz de afrontar su futuro. Por el contrario, EEUU representa un país, con heridas, sí, pero con vitalidad para renovarse continuamente. Citaré algunas de las buenas cualidades que conserva nuestro Viejo Continente y que representan una ventaja frente a EEUU.
1. Movilidad social. Suena raro, pero así es. Europa tiene más movilidad social que EEUU. Hace 40 años, muchos de los multimillonarios de hoy, como Richard Branson o Berlusconi, no eran nadie. No vale el ejemplo de los supuestos self made man de EEUU porque la mayoría de ellos vienen de familias muy ricas. Por ejemplo, Bill Gates procede de una de las familias más ricas del estado de Washington, que de hecho iba a una universidad cuya matrícula costaba más que la de Harvard, y en la que en los años sesenta los niños tenían ordenadores de última generación.
2. Consenso. EEUU se basa en el winner takes all (‘El ganador se lo lleva todo’). Eso hace imposible cualquier consenso. La consecuencia es que la única forma de cambiar las cosas es como hicieron los negros en los noventa: quemando ciudades (los disturbios de Francia fueron una broma si los comparamos con lo que hubo en Los Angeles).
3. Menor poder del Estado. Aunque parezca extraño, el Estado tiene un poder tremendo en EEUU, sobre todo en áreas de orden público.
4. Cohesión social. En EEUU el Estado de Bienestar se orienta a grupos muy concretos: los militares y la tercera edad. Esto se debe precisamente a que esos grupos han sido capaces de organizar una presión muy fuerte para obligar al Estado a que les tenga en cuenta. Pero los pobres, por ejemplo, no cuentan. Al mismo tiempo, y a pesar del mito del melting pot (crisol) en EEUU las diferentes comunidades y razas se ignoran totalmente entre sí. Respecto a la familia norteamericana, a pesar de su buena imagen, no tiene la consistencia que se le atribuye.
5. Más autocrítica. En Europa hay mucha más autocrítica. Tal vez pueda alegarse que en muchas ocasiones es destructiva y obsesiva, pero al menos existe la tendencia a reevaluar las decisiones y nadie se escuda en el argumento de que criticar es antipatriótico o va contra valores esenciales.
6. La cobertura de la Seguridad Social. El Estado cumple su función social al responsabilizarse de unos servicios que garantizan unos mínimos vitales a los ciudadanos, independientemente de la posición económica.
7. El funcionamiento de la Justicia. Europa tiene un sistema judicial más equitativo que el norteamericano. En EEUU, la proliferación de los procesos promovidos por el afán de lucro de abogados desaprensivos o por una justicia muy dadivosa es un freno a la iniciativa. Así, un médico no se atreve a atender a un herido en un accidente por miedo a que aquel al que intenta socorrer le pueda demandar por considerarlo entrometido o incompetente. Tampoco el sistema de Jurados es imitable. Es muy difícil que personas sin preparación juzguen con garantías causas complejas.
Recordemos que los orígenes de Estados Unidos están en Europa, ya que de la cultura aborigen norteamericana no ha quedado prácticamente nada. De ahí se infiere que ambos modelos de sociedad no son sistemas contrapuestos, sino que Estados Unidos es una elección las posibles evoluciones de Europa, la de su individualismo, que en Europa fue aminorada por otras corrientes. El gran dilema europeo es mantener un sistema que protege a la persona y, que si termina por no ser competitivo, acaba volviéndose contra ella. En ese sentido, Estados Unidos, con un sistema menos proteccionista, más individualista, tiene menos problemas.
Ante el año que estrenamos formularé algunos deseos que creo que son compartidos por la sociedad civil. Todos ellos tienen un denominador común: Europa debe centrarse en las áreas en las que el progreso es fácil para ganar credibilidad como unión política. Entre estas aspiraciones están: medidas claras para reducir la burocracia, disminuir gastos innecesarios como las dos sedes del Europarlamento, o los derivados de una mejor coordinación en asuntos exteriores. Asimismo, cabe desarrollar un sistema policial único en la lucha contra el terrorismo o la delincuencia o una colaboración estrecha en la educación superior y en el campo de la I+D. Por último, Europa tiene que cooperar con EEUU en todo lo que puede beneficiar a ambas potencias.
Institución Futuro
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