
Acceso a Libertad o servidumbre en Europa (I)
Muchos opinan que los delincuentes son unos enfermos sociales a los que casi hay que pedirles perdón. Pagan rescates por pescadores y cooperantes, sin medir sus terribles consecuencias. Exageran los hechos, desfiguran la realidad, y nos manipulan al envolver sus posiciones bajo un `buenismo´ con el objetivo de sacar ingentes cantidades del dinero de los presupuestos, de los acomplejados europeos.
Según su parecer por nuestras supuestas tropelías históricas, deberíamos compensar les económicamente, para pagar así por nuestros `pecados´. Instrumentalizando a muchas y confusas ONG, y demás organismos internacionales creados ad hoc, estos progresistas administran ingentes cantidades de dinero, v.gr. España en Haití, como si no tuviésemos crisis, aumentando así su influencia ¡negocio redondo! Increíblemente han alcanzado un notable éxito, pues una parte importante de la derecha acepta estas posiciones, bien por cobardía, bien por indigencia ideológica, o por incapacidad de contraponer una oposición razonada.
Saben que cuanto menos apreciemos nuestras señas de identidad, más fácilmente seremos moldeables. Difícilmente exigiremos unas condiciones democráticas a países terceros, si no creemos en nuestros propios valores de civilización. Conceptúan como relativo a todo aquello que les interesa, y así consiguen debilitar a sus adversarios, aumentando su influencia. Dicen que los occidentales ¡no somos quienes para dar lecciones a nadie! Porqué si `consentimos´ que en el islam, v. gr., haya regímenes distintos a los nuestros, que hacen con los derechos humanos lo que les viene en gana, cómo vamos a actuar de manera diferente con Cuba. Así consiguen el apoyo al actual statu quo de la dictadura castrista, amiga.
Sin justificación alguna, ciertos progresistas se consideran imbuidos de una superioridad moral sobre los demás. No reparan en utilizar sus mensajes maliciosos: sobre el cambio climático, la extensión de derechos a minorías, un pacifismo sesgado, y un dialogo multicultural acomplejado. Es una ofensiva en toda regla, apoyada en un laicismo mal intencionado. Ellos renunciaron a cambiar el modo de producción capitalista, al no tener una alternativa real, para centrarse en intentar ser hegemónicos en ideas y valores, mientras que mucha derecha ciega y sorda, se centra solamente en ganar dinero, no confrontando ni ideas ni cultura con la izquierda.
Ésta propone un modelo social, apoyado en el hedonismo, que debilita la dimensión espiritual del hombre. La crisis económica les dificulta la siembra de sus mensajes. Pero ellos no cejan en ridiculizar todo lo que suene a antiguo, a católico, a valores morales. Desconocen que `traditio´ significa, transmisión del saber de una generación a otra. Desde su nueva ortodoxia, demonizan a todos sus adversarios, anatematizándolos de: neoconservadores, tradicionales, y ultra católicos, por apoyar a la familia heterosexual, o por no aceptar el aborto, como derecho.
Raramente lo que exigen que se aplique a los gobiernos de derecha, quieren que se les exija a los de izquierda, su relativismo es `escorado´, nos recuerda demasiado a aquellos años donde todo lo que hacia la URSS era santo y bueno y todo lo que hacían los USA, era imperialista y reaccionario. En el caso Sudáfrica, Occidente le declaró justamente el boicot económico y político, hasta que se logró doblegar al odioso régimen de apartheid, ok. El relativismo nos llevo a un injusto tratamiento del caso Honduras, apoyando la estrategia de Chávez, menos mal que fue el pueblo hondureño el que abortó este intento. Coinciden con el islamismo en que casi todo lo occidental les resulta abominable, mientras disfrutan placenteramente de sus conquistas y bienestar. Cuando viajan por países islamismos y del tercer mundo ponen a parir a Occidente, para luego volver a disfrutar `nuestra decadencia´.
Algunos europeos piensan que sus hijos estarán a salvo, sino les transmiten creencias fuertes, y así los harán más libres o más felices. Están profundamente errados pues estarán facilitando que cualquiera de estas dos ideologías, la estatal-totalitaria de cierta izquierda o la islámico-totalitaria, ocupen ese vacío. La solución a los problemas europeos pasa por volver a defender sin complejos, tanto la herencia de la filosofía griega, como el basamento jurídico romano, junto con la moral judeocristiana. Porque lo que está en juego es la alternativa entre la libertad o la servidumbre, en cualquiera de sus dos modalidades.
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