EL uso de nuestra libertad determina nuestro futuro más que la herencia genética, indicó Mario Alonso Puig, neurocientífico, en el segundo día de debates de El Ser Creativo, Congreso de Mentes brillantes, que se celebró en Madrid y que el Think Tank Institución Futuro transmitió para el público en el Planetario de Pamplona, en un acto apoyado por Diario de Navarra. Hasta 19 de expertos en campos del conocimiento y las artes siguieron sus debates en una sesión que el pasado jueves se dedicó al poder de la libertad con presencia, entre otros, de Wang Xiao Ping, científica, escritora e ideóloga del Partido Comunista de China; Bernard Herni-Lévy, filósofo, y Shirin Ebadi, Premio Nobel de la Paz.
Al neurocientífico Mario Alonso Puig le ovacionaron con fuerza en su conferencia en Madrid y desde Pamplona. ¿Es la genética la que marca nuestro destino?, se preguntó. "Si es así no puedo decir que soy un ser libre".
Buscando respuestas expuso un experimento desconcertante: ratones sin memoria por causas genéticas fueron entrenados de forma que se potenció su memoria, de tal manera que los descendientes de estos ratones disfrutan ahora buena memoria. ¿Darwin, que sostenía que los cambios genéticos requieren millones de años, estaba equivocado?, advirtió recordando que Jean Batiste Lamarck sostenía que la función crea la forma del órgano y resulta determinante.
"¿Y si todos tienen algo de razón?, reflexionó señalando que la duda la resuelve el descubrimiento del Epigenoma, el nuevo mapa genético humano, que permite advertir un mecanismo o sistema de off y on, de activación y desactivación, que invita a pensar que los ratones desmemoriados tenían desactivado el patrón genético de su memoria. Entre otras razones, el ejercicio físico activó los mecanismos de la memoria. "Sabemos que el ejercicio físico favorece la neuogénesis y que mueren menos neuronas. No es cosa de ir todos los días al gimnasio, pero si de no tomar menos el coche", afirmó.
Centrado en impulsar un nuevo estilo educativo, Alonso Puig recuerda que "educar no es meter conocimientos, sino sacar lo que hay dentro. La clave de la educación es enseñar al individuo a ser agente de sí mismo. Se deben enseñar otras cosas", manifestó agregando que "lo importante es construir confianza y ayudar a los alumnos a que crean en sí mismos. Eso es el liderazgo". Convencido de que podemos tener el talento delante de nuestros ojos, pero no verlo, expuso el caso del caso del granjero que, para trabajar en la extracción del oro negro, estudió todo sobre el petróleo, pero no se dio cuenta de que era petróleo lo que manchaba el morrillo de sus vacas y vendió la finca a precio de ganga.
Por ello apeló a mirar la vida "con la curiosidad del niño". Seguro de que "la mente humana crece en contacto con otros seres humanos", invitó a recuperar la danza y el juego, y activar la risa para evitar analgésicos.
Trabajar menos
En torno a la Educación, Eduard Punset, divulgador científico, expuso que las competencias que enseñamos siguen siendo las mismas "y no están dando trabajo a la gente que lo necesita. Se necesita la competencia de poder trabajar en equipo, mientras que antes se requería ser competitivo".
Anteriormente, el paleontólogo Juan Luis Arsuaga advirtió que el futuro no está definido. "Somos seres activos, no pasivos, por lo que depende de nosotros mismos". Serge Latouche, economista y filósofo, conocido por su teoría de trabajar menos y repartir el trabajo entre todos, producir menos y gastar menos, expuso su apuesta por el decrecimiento. Afirmó que "la televisión se ha convertido en un arma de destrucción masiva, se apropia de todos los cerebros disponibles" y calificó la publicidad como auténtico veneno. Por su parte, Mark Woerde recordó que el mercado busca marcas que posean valores altruistas. Defensor del marketing pro-social, recalcó que para el 74% de la población ayudar a otros seres humanos concede un significado a sus vidas, aunque por diversos motivos no puedan facilitar esa ayuda. "Está en nuestra naturaleza ser solidarios, incluso en los neandertales", y es a partir de ahí que las marcas pueden jugar un papel facilitador de esa solidaridad.