Alemán, nacido en Sevilla. "No soy sevillano, nací en Sevilla", puntualiza Juergen Donges, catedrático de Economía y Director del Instituto de Política Económica de la Universidad de Colonia. Por trabajo de su padre, vivió en España y en Madrid estudió el bachillerato. Por eso, y porque su mujer es segoviana, habla un perfecto español. Recientemente visitó Pamplona, invitado por el think tank Institución Futuro.
Firme defensor del liberalismo. ¿Incluso ahora con la que está cayendo?
Por supuesto. Después de la crisis de los años 29-20 muchos gobiernos recurrieron al proteccionismo comercial y a la devaluación de la moneda. Esto, que no resolvió nada, es justo lo que no se está haciendo ahora, con acertado criterio. Incluso la última cumbre del G 20 en Washington se decidió mantener la libertad del comercio internacional y no recurrir al proteccionismo. Tener crisis ahora no significa que haya que cambiar de paradigma. El proteccionismo y estatismo a corto plazo dan la sensación de seguridad, pero no resuelven los problemas, sólo se trasladan a otras generaciones.
Las medidas de reactivación económica tomadas por los distintos países, ¿no son proteccionistas?
Hay de todo, es un cacao. Hay ayudas que pueden socorrer las economías, como las que fomentan las inversiones, tanto las privadas como las dirigidas a las infraestructuras, públicas.
Pero, insisto, ¿eso no es intervencionismo?
Claro que es intervencionismo, entre comillas. Yo distingo entre el intervencionismo pro mercado e intervencionismo anti mercado. Entre las segundas, están las que fomentan el consumo.
¿No está de acuerdo con ellas?
No es que las considere negativas, es que no sirven para nada. La reducción del IVA en Inglaterra, pensada para estimular el consumo, no ha servido. Porque cuando las personas no saben si van a mantener su puesto de trabajo, no hay alegría para gasto. Si se reciben cheques del estado no se van a destinar al consumo sino a deuda. Estamos en un estado libre y el gobierno no me puede decir en qué gasto mi dinero. Lo mismo ocurre con los subsidios en Alemania a la compra de coches que tan contentos han puesto a los navarros (El gobierno de Merkel subvenciona con 2.500 euros la compra de coches, lo que ha repercutido en que VW Navarra aumente producción)
¿También es eso negativo?
A nosotros en Alemania nos explican que son medidas para fortalecer el empleo en Alemania. Pero Pamplona no es Alemania. En economías abiertas, el Estado no puede obligar al consumidor a gastarse ese dinero que le da tan generosamente en productos de fabricación nacional. El consumidor es soberano y se lo gasta en lo que quiera y si los alemanes se lo gastan en Polos producidos en Pamplona, estupendo, pero, ¿dónde está el efecto sobre la economía en Alemania?
Entonces, el problema de esa medida es…
Que no estamos en economías cerradas. Todas esas medidas de fomentar la demanda interna son para economías cerradas. Como no se ponga en los cheques la condición de que sólo es válido para gastar en productos de fabricación nacional, el Estado no puede controlar el uso. Y los efectos pueden aparecer en otra parte y no en la propia casa.
Como ocurre con VW. Entonces, la ayuda de Merkel no era necesaria porque no ha tenido efecto en Alemania.
No está asegurado el efecto sobre la producción de coches y en el empleo en Alemania. El efecto puede estar en cualquier sitio. Pero, además, tampoco es muy inteligente salir en ayudas de sectores determinados, porque si hoy ayudamos a la automoción se establece el precedente para que otras industrias con problemas, que hay muchas, pidan lo mismo. Yo soy contrario a ayudas sectoriales porque distorsionan la competencia y producen mucho déficit público y, además, sin efecto garantizado. Son medidas cara al público. En la automoción, todo el mundo sabe que el problema es que tienen una excesiva capacidad, excesivos modelos, no han cuidado su competitividad. Dicen que es culpa de la crisis, aunque se sabe que llevan años al filo de la bancarrota porque su estrategia empresarial no ha sido adecuada.
Así que ningún comentario sobre la idea del ministro Sebastián para consumir productos nacionales
Ésa es otra, eso es proteccionismo puro. Con proteccionismo se pueden conseguir muchas cosas, si se cierran las fronteras se obliga a la gente a comprar sólo productos nacionales. Tiene sus efectos, pero también su coste. Yo tengo respeto por la soberanía del consumidor. Y no acepto que un gobierno, con criterios que desconozco, decida qué es bueno para mí. Uno de los grandes logros de la integración europea ha sido quitarnos eso de en medio y apostar por la apertura de mercados para que cada uno tome sus decisiones de compra. Eso distingue una sociedad libre de otra planificada.
Si es algo evidente, ¿por qué los políticos no tienen reparos en decirlo? ¿No les asesoran?
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