Acceso íntegro a la entrevista

José María Aracama (Pamplona, 1954) se labró una trayectoria profesional en Cementos Portland salpicada por dos incursiones en el sector público. La primera, como consejero de Economía en uno de los gobiernos de Miguel Sanz (1996-1999) y la segunda, al frente de la Sociedad de Desarrollo de Navarra (Sodena) entre 2001 y 2011. Hoy, presume de ser un jubilado activo. Preside Institución Futuro, un think tank o laboratorio de ideas que con “voluntad de independencia” investiga sobre cuestiones económicas y políticas públicas para propiciar un Gobierno mejor y más eficaz. También es asesor del centro tecnológico CEIT, vinculado a la gestora de capital riesgo Nazca y miembro del consejo de Proyecto Hombre. Además, ha logrado aunar el reto del envejecimiento poblacional con las herramientas digitales e impulsa una aplicación, Familiados, que pone en contacto a familias y empresas con personas cuidadoras. Esta semana es él quien aborda los desafíos de Navarra, centrándose en dos importantes ámbitos como son las infraestructuras y la administración pública.

En menos de una década, la plantilla de la Administración foral ha subido de 22.000 a 29.000 empleados. ¿Cómo explica que la ciudadanía perciba que tienen peores servicios, como en Salud?

Ningún partido se decide a atacar la necesaria reforma de la Administración. Es uno de los males más importantes que tenemos en este momento: una Administración cada vez más cara y con más personal.

¿Cree que está la cosa como para reducir el número de médicos?

No, no va por ahí. Pero sí le puedo decir que hemos estudiado con detenimiento los presupuestos de Salud y han crecido mucho en los últimos años. Ahora bien, si uno se fija en las contrataciones, no se han contratado más médicos, sino más administrativos y celadores. ¿Es lo que más necesitaba el Servicio Navarro de Salud? En cualquier caso, hay que acometer una reforma integral, de abajo a arriba, replantearse los servicios que se dan y optimizar los recursos.

¿Habla de recortar plantillas?

No se trata tanto de recortar, que habría que ver si sobran o no empleados, sino de ser más eficiente, que se pueda mover personal entre departamentos cuando en uno hay menor carga de trabajo. Que las personas se puedan reciclar como ocurre en todas las empresas. La Administración es hoy muy estanca. No puede ser que cada nueva demanda suponga una nueva contratación. Al mismo tiempo, existen herramientas que la empresa privada utiliza para buscar mayor eficacia y eficiencia entre sus empleados y que podrían incorporarse. Hay que empezar a pagar por objetivos e introducir variables. Y, finalmente, hay iniciativas privadas que pueden ayudar al servicio público si tener que crear una entidad pública para cada necesidad que surge.

¿Cree que se pondrían de acuerdo los partidos políticos para impulsar un cambio de este tipo en la Administración y más cuando habla de privatizar servicios?

No creo que debiera ser tan difícil llegar a acuerdos. Si observamos que el peso de lo público es cada vez mayor y que en Navarra el 20% de los ocupados está ya en lo público, algo hay que hacer antes de que esto reviente. A los políticos no les cuesta dar el paso a un mayor gasto, pero solo encuentran una solución para financiarlo: crear nuevos impuestos e incrementar los tipos de los ya existentes.

Hay un estado de bienestar que financiar. ¿Cómo lo haría usted?

Hay que conseguir el mayor empleo posible; si es pleno empleo, mejor. Y un empleo de calidad, bien remunerado. De esta forma el nivel de las rentas subirá y se pagará más tipo impositivo, pero porque se ganará más. Por otra parte, todavía queda mucho por hacer para acabar con la economía sumergida y sacar a flote todo lo que se defrauda. Pero insisto, gastar más no significa dar mejor servicio. Y lo que no puede ser es que los gobiernos sigan inflando e inflando su deuda y destinando al pago de intereses un dinero que podría invertirse en otras necesidades. Hay muchos gastos que son prescindibles.

¿Como el circuito de Los Arcos?

El circuito de Los Arcos es un tipo de infraestructura que también da calidad de vida y que orienta un sector del ocio y turismo. Pero las infraestructuras hay que hacerlas bien y con cabeza, con los presupuestos y plan de viabilidad adecuados. Pero hay muchísimos gastos que se podrían revisar. Se podría ir línea presupuestaria por línea optimizando el gasto.

Las pensiones del ‘baby boom’ e infraestructuras

Si un gasto puede ahogar el sistema público son las pensiones. ¿Cómo sostenerlas ahora que la generación del ‘baby boom’ empieza a jubilarse?

En primer lugar, las pensiones deben sostenerse por las personas que están trabajando en cada momento. Luego, se deberían complementar con planes de pensiones privados y con planes internos de las empresas. Los países nórdicos tienen esta triple fuente de financiación y son un ejemplo a seguir. Es una pena que aquí hayan dejado de incentivarse prácticamente los planes privados de pensiones.

¿Y cómo van a apuntalar los jóvenes el sistema de pensiones cuando se ha permitido a las empresas contratarlos con escalas salariales más bajas y hoy muchos de ellos cobran incluso menos que los pensionistas a los que deben sostener?

Eso es verdad. Y es una pena porque se habla de que los chicos jóvenes están hoy mejor preparados, tienen más formación, pero muchos se acaban yendo porque no les compensa quedarse. Pienso que con la tendencia demográfica y la necesidad de personas que se incorporen a los puestos de trabajo futuros, esto va a cambiar. El talento habrá que pagarlo y aunque ahora no se haga adecuadamente, acabará habiendo competencia por retenerlo y atraerlo.

¿Qué retos tiene Navarra para ser una región europea competitiva en la próxima década?

Siempre hemos tenido una fiscalidad muy competitiva y nunca había sido un diferencial negativo. Hasta ahora. Hoy muchas empresas toman la decisión de no instalarse y otras la de irse. Días atrás oíamos a la presidenta Chivite decir que Navarra y Madrid son los focos de atracción de empresas, pero eso no es leer los datos reales. Navarra está perdiendo empresas y una de las razones es que tenemos una fiscalidad diferencialmente negativa.

La fiscalidad la ajustan los gobiernos de acuerdo a sus prioridades, pero, ¿y las infraestructuras? ¿Entiende los retrasos y la falta de consenso sobre ellas?

Navarra es muy competitiva como región si se compara con el resto de regiones españolas; ya si la comparamos con otras regiones europeas tenemos algún déficit más, pero la variable clave que siempre nos perjudica son las infraestructuras. Es un tema clave. Creo que somos la última Comunidad que queda sin una conexión de tren de alta velocidad con Madrid. Tampoco tenemos una autovías directas con la capital y las conexiones por avión son muy reducidas. Tenemos una infraestructura importantísima por terminar que es el Canal de Navarra, cuyos resultados en cuanto a consolidación de empleo agrícola ya hemos visto en la primera fase. Tampoco podemos olvidar la necesidad de que se haga realidad la línea de 400 kilovoltios que una Navarra con el País Vasco y que nos permitiría evacuar mucha de la electricidad que producimos.

El problema es que a nadie le gusta que una línea de 400 kilovoltios cruce por su pueblo…

Se trata de hacer bien las cosas y a esas zonas por donde discurran las infraestructuras habrá que compensarles de alguna forma, como se hizo con las renovables.

¿Y sobre la falta de consenso sobre el TAV y Canal de Navarra?

Las infraestructuras no se hacen para cuatro años, sino pensando en 50 y 100 años. El año pasado desde Institución Futuro ya demandamos un pacto entre los grandes partidos políticos. El que vaya a licitar seguramente no inaugurará, pero no pasa nada, eso es pensar en Navarra y en su desarrollo. También tenemos la estación intermodal de Noáin, que es el tercer punto de España que más toneladas de mercancías mueve y no se sabe. Con una pequeña inversión lo podríamos potenciar mucho más. Vitoria y Burgos están apostando por este tipo de servicios en sus centros logísticos que suponen empleo e impuestos. Si nosotros no lo hacemos, otros vendrán que lo harán y nos pasarán.

DNI

Jose María Arcama Yoldi (Pamplona, 25 de julio de 1954). En sus primeros años vivió en la calle San Fermín de Pamplona y estudió en el colegio de los Maristas. Es ingeniero industrial. Está casado, es padre de cuatro hijos y abuelo de siete nietos. Hoy se encuentra jubilado después de estar vinculado durante 34 años a la empresa Cementos Portland y de haber sido durante cuatro años consejero de economía del Gobierno de Navarra y durante diez más, director de Sodena.

Institución Futuro
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