Diario de Navarra, 20 de septiembre de 2009
Entrevista a Javier Olloqui, nuevo director de Institución Futuro
Va a ser la cabeza visible de Institución Futuro, una organización que pretende ser ‘un pepito grillo’ de la sociedad civil, es decir, un foro para reflexionar y lanzar directrices sobre políticas públicas.

José Javier Olloqui Malumbres (Corella, 1962), con experiencia en el mundo de los recursos humanos, es el nuevo director general de este ‘think tank’, cargo en el que sustituye a Julio Pomés, impulsor de Institución Futuro hace ocho años, quien, al dejar el puesto el pasado febrero fue sustituido interinamente por Emilio Huerta.

Olloqui, casado con Nuria del Olmo Vicen y con tres hijos (de 13,10 y 6 años), después de pasar por la empresa privada, como Lignotock, V.Luzuriaga y, por último Gamesa Eólica, decidió en 2008 montar su propia consultora de recursos humanos.

¿Cuáles son sus objetivos para Institución Futuro?

Institución Futuro cuenta con más de 50 socios, entre socios particulares y empresas. Las directrices nacerán de la reflexión conjunta entre lo que los socios quieren que sea Institución Futuro, lo que se venía haciendo hasta ahora y lo que la sociedad navarra necesita, que es la razón de ser de Institución Futuro, aportarle investigaciones, ideas, estudios que ayuden a las políticas que elaboran los gobernantes.

¿Qué es servir a la sociedad?

Significa generar ciudadanos responsables y participativos que sientan que es importante su opinión y que sepan que su labor no consiste sólo en votar una vez cada cuatro años o pagar impuestos.

¿No queda un poco alejado de las preocupaciones principales del ciudadano?

Hay varios temas que inciden en la sociedad general, como la fiscalidad, para lo que celebramos el día del contribuyente, para tratar de concienciar al ciudadano de que todo lo que hace la Administración lo hace con su dinero y que por eso pueden pedir cuentas a los políticos. Queremos generar en la sociedad un debate y un estado de opinión. También elaboramos un informe sobre los presupuestos generales de Navarra y donde incidimos desde hace años en la contención del gasto público. Tenemos que intentar abarcar todo el espectro del público.

Su fin es elaborar directrices sobre políticas públicas. ¿Son escuchados por los poderes públicos?

Institución Futuro tiene prestigio, avalado por ocho años de trayectoria, por nuestros estudios, nuestros contactos con otros ‘think tanks’ para ver qué se hace en otros sitios en políticas sociales y públicas…

Ya, ¿pero les hacen caso? ¿Siguen sus consejos?

Nos escuchan y nos respetan. De ahí a llevarlo a la práctica.., no es tan sencillo. Somos respetados.

¿Es positivo o negativo que se pueda asociar Institución Futuro con una posición conservadora o de derechas?

Institución Futuro debe ser abierta. En la medida en que cerremos puertas al mundo de la reflexión estaremos haciendo un flaco favor a la sociedad. Es un foro de debate y en esta nueva etapa la idea es equilibrar las diferentes opiniones.

Por ejemplo, siempre han defendido el copago sanitario.

Como idea. El copago sabemos que es impopular, pero pensamos que habría que debatirlo y pensarlo. No queremos imponer una tasa pero el debate es ineludible.

¿Qué opina sobre el aumento de las ayudas sociales?

Una política social no es la que da subsidios, sino la que crea puestos de trabajo y riqueza. Es evidente que hay que proteger a los grupos desfavorecidos pero si hay empleo no habrá que llegar a eso.

¿Qué aporta un "think tank"?

Tener un "think tank" como Institución Futuro en Navarra es un privilegio, porque podemos ayudar desde un punto de vista independiente a aportar soluciones e ideas. Es uno de los pocos "think tanks" regionales que hay en el mundo porque sólo se da en sociedades de alto desarrollo.

Usted trabaja en el mundo de recursos humanos. Por mucha experiencia que se tenga, ¿cómo se aprende a despedir a la gente?

Cuando es necesario prescindir de la gente lo que hay que hacer es ponerse en la cabeza de los afectados, en el proceso psicológico que viven y adelantarse a ellos. Hay que hacerlo desde un punto de vista humano.

¿Echar humanamente?

En las regulaciones nos solemos fijar más en el coste económico. Pero si se gestiona bien un despido, con un buen plan social, consigues dar una buena imagen del trato que das a la plantilla y eso es importante para los que se quedan. El tratamiento humano en los despidos es tremendamente rentable para la empresa.

Expresiones como capital humano, gestión de las personas… ¿Suena artificial en la situación actual?

Las personas siguen marcando el diferencial de las empresas. La distinción viene dada por el compromiso de las personas con la compañía, por el talento que se puede atraer y retener y por cómo se sientan de bien en la empresa.