
No la ven o no la quieren ver. Nuestra clase política no quiere ver una ola que es cada vez más evidente. La ola de los contribuyentes hartos ante el crecimiento desmesurado de las administraciones y todos sus puestos superfluos.
Los triunfos de Milei, de Trump, el crecimiento de Le Pen en Francia… Todos estos fenómenos tienen un común denominador: el hartazgo de los electores y la demanda o exigencia de una drástica reducción de gastos en la administración. Milei con la motosierra y Trump contratando a Elon Musk para eliminar puestos prescindibles en la administración (ya lo hizo con éxito en sus empresas) son la cabeza visible.
Quien piense que eso no va a llegar aquí se equivoca. Y cuando digo aquí, digo también a Navarra. Vivimos como si esto fuera una república de 15 millones de habitantes y somos, en población (en contribuyentes), poco más que Getafe y Leganés.
Tenemos 50 parlamentarios para 660.000 habitantes. La Comunidad de Madrid tiene 100 para 7 millones. Hagan el cálculo por habitante y se llevarán las manos a la cabeza. Evidentemente, con 25 bastaría y sobraría. Tengamos menos y, si hace falta, paguémosles más para atraer a los mejores.
Si uno luego bucea en la web del propio parlamento, se enfada todavía más. La “mesa” consta de un Presidente, dos vicepresidentes, y dos secretarios (con más remuneración, evidentemente), además de los funcionarios, claro. ¿De verdad todo esto es necesario, o se trata de más puestos para colocar a más gente? ¿Dos secretarios? Para más inri, el Presidente cuenta con un jefe de gabinete (¿De qué gabinete?). Un puesto, claro, para un amigo. En este caso y en los anteriores presidentes, quede claro.
Si uno cruza el Paseo de Sarasate, el panorama no es mejor. Es peor. El ciudadano puede pensar que las negociaciones entre partidos para formar gobierno son sobre programa. Nada más lejos de la realidad. Son, y hay que decirlo sin tapujos, meras pujas por la colocación de gente en distintos puestos. Se pone todo sobre la mesa (Presidencia del Parlamento, Senador autonómico, consejerías… )y a repartir. ¿Se reparte por capacidad? Qué va. Y si no existe el puesto, se crea.
El ejemplo más sangrante lo tenemos en la última formación de gobierno de Navarra (agosto 2023). Pasamos a tener 13 consejeros (antes eran 9) y 3 vicepresidencias (antes eran 2). 3 vicepresidencias para una Comunidad de 600.000 habitantes. ¿Es porque hay nuevas necesidades? No, es simple y llanamente porque Podemos, con un 6% de los votos, lo había exigido. Punto. Y al contribuyente, que le zurzan.
En el Gobierno de la nación la situación es similar. Tenemos 500.000 funcionarios más (se dice pronto) que antes de la pandemia y ahora improvisamos una (otra) gran empresa pública de vivienda. O sea, más gasto. Gran parte del crecimiento económico español se basa en el desmesurado gasto público, como denuncian todos los organismos. Una economía dopada.
Hay muchos ejemplos de observatorios, organismos, etc que siempre se crean y nunca se destruyen. Pues señores de la clase política, creo que esto se termina. Pongan sus barbas a remojar porque hasta aquí va a llegar también la ola cansancio ante este crecimiento monstruoso del coste de la clase política. El ajuste, o lo hacen ustedes, o se lo harán.
Álvaro Bañón Irujo es economista y miembro de Institución Futuro.