Se espera que el Estado reclame a las Comunidades autónomas un control de plantillas y en caso de que se apruebe sin enmiendas la iniciativa de renovar sólo una de cada diez bajas en el sector público, la oferta pública de empleo navarra quedaría tocada. Así, lo reconoció el director general de Función Pública, Gregorio Eguílaz, tras su participación la semana pasada en un debate sobre el futuro de los funcionarios y el sector público organizado por Diario de Navarray en el que participaron representantes de la Administración, sindicatos y empresa privada.
¿Está en discusión el carácter "vitalicio" de los funcionarios? ¿Debe revisarse el tamaño de las plantillas del sector público y los servicios que presta? ¿Se tienen que introducir criterios de productividad entre los empleados públicos?
Revisar nivel de servicios
El Gobierno foral cuenta con 25.000 empleados, de los que 2.500 han consolidado su puesto en los cuatro últimos años. Pero desde Bruselas se exige a España moderación de modo que Gregorio Eguílaz, director de Función Pública, declara que va a ser necesario "abordar si nos podemos permitir el nivel de servicios actual" ya que el rumbo lo va a marcar en el futuro inmediato "la austeridad en el gasto". Cuestionado sobre este asunto, Eguílaz avanzó que en 2011 se va a exigir a las Comunidades autónomas un mayor esfuerzo: "no me cabe duda de que van a pedirnos un menor gasto en el capítulo de personal el año que viene. Si no puede venir ya por salarios, tendrá que ser con el control de plantilla", pronosticó. Esa incertidumbre es la que mantiene en estos momentos en "impasse" la Oferta Pública de Empleo, a pesar de que las plazas previstas para Educación, unas 400, ya habían sido aprobadas en la mesa de Función Pública.
"Ampliar negocio privado"
En este punto, Manolo Rodríguez, miembro de la ejecutiva de CC OO, sugirió que el cuestionamiento de los servicios públicos de la administración suele derivar "en la ampliación del negocio para el sector privado; con esto se buscan nuevos espacios de negocio". Además, frente a la externalización de algunos servicios públicos contra argumentó que el criterio de la externalización "no es la eficacia y eficiencia", sino "el ahorro" vinculado a "los recortes salariales que sufren esos trabajadores". Añadió que no es cierto que en estos momentos no haya recursos "otra cosa es que se prioricen determinadas infraestructuras frente a los servicios", apuntó.
Conrado Muñoz,representante de UGT en Función Pública, alertó de que un redimensionamiento del sector público "redundará en servicios que abaratan la mano de obra y que crean nichos de empleo precario". Destacó, además, que la Administración "ya está muy externalizada por diferentes vías, entre otras, las empresas públicas, que implican una duplicidad de las funciones propias de la Administración". Muñoz apostó por definir el modelo de Estado para el futuro.
Juan Carlos Laboreo,presidente del sindicato de funcionarios AFAPNA,apuntó que el Gobierno vasco sí se ha adelantado a lanzar un OPE de más de un millar de plazas en Educación. También defendió "el orgullo de ser funcionario de muchos profesionales que cobran un salario insignificante comparado con el de esos empresarios que se enriquecieron aprovechando la coyuntura y que ahora contemplan la posibilidad de despedirlos".
Desde la Administración, el director general de política económica, Cernin Martínez,resituó el debate asegurando que la empresa privada "no es el modelo" en el que se deba encajar lo público, aunque sí, en la búsqueda de una "mayor eficicencia" del sector público haya que pensar en medidas como "la introducción de sistemas de motivación". Gregorio Eguílaztambién añadió que, si bien la externalización de algunos servicios se ha efectuado ya en algunos oficios como mantenimiento y limpieza, "no es abordable al hablar de salud y educación".
Revisar concepto "funcionario"
José Javier Olloqui, de la Institución Futuro, centro de investigación socioeconómica, ahondó también en otro asunto: el del concepto de funcionario y sus límites. "¿Quién tiene que ser funcionario? -se preguntó- ¿Un celador?, ¿un enterrador? ¿Esos trabajos no los puede prestar una persona que no sea funcionaria?. Así, abogó por externalizar servicios de la Administración e indicó que eso "te lleva a la competencia del mercado" y si no se hace bien "siempre se puede cambiar".
Añadió que los problemas de la empresa pública no son tan distintos a los de la privada, "donde no es frecuente la retribución variable, ni la evaluación de los desempeños". Lo que sí aclaró es que cuando oye hablar del carácter vitalicio de un puesto de trabajo "me sugiere una sensación de inmovilidad, frente a la necesidad de elasticidad, como si no hubiera posibilidad de mejorar en el día a día".