Diario de Navarra, 28 de septiembre de 2008
Conferencia de Carlos Espinosa de los Monteros, Presidente de Mercedes Benz España
A pesar de la que está cayendo y con los bancos centrales haciendo de salvavidas del sistema financiero, Carlos Espinosa de los Monteros no duda en seguir defendiendo el liberalismo económico. Economista, presidente de Mercedes Benz España, vicepresidente de Inditex, consejero de Acciona y ex presidente del Círculo de Empresarios, ha estado en Pamplona invitado por el Think Tank Institución Futuro.


¿Queda en entre dicho el liberalismo económico?
No cabe duda de que es una actuación bastante insólita y excepcional. Hay gente, enemiga de la economía de mercado y del capitalismo, que aprovecha una circunstancia de este tipo para decir que es el fin del capitalismo y de la economía de mercado. Yo creo que no. Pienso que lo que hemos vivido es una situación muy, muy excepcional. Se ha tomado una medida que los que tienen elementos suficientes de juicio han considerado que era indispensable. Esta medida distingue entre las empresas solventes con problemas de liquidez de las que no lo son. Se ha dejado caer varias empresas, la más conocida Lehman Brothers, porque allí no había solvencia. Y ahora se ha pensado que el pánico puede hacer caer otras empresas, que son solventes pero que con problemas de liquidez, por lo que las autoridades americanas han considerado indispensable actuar.


En su opinión, ¿han hecho bien?
Me faltan elementos de juicio para poder aceptar esa excepcionalidad. Me imagino que el secretario del tesoro americano, el gran impulsor, ha debido de ver que sino se actuaba se produciría una cadena de perjuicios a muchas personas, no sólo a los accionistas de los bancos, sino a los propios impositores, que podía hacer caer el sistema financiero. Desde ese punto de vista, me imagino que la medida estaba justificada por el riesgo de pánico que podía acabar con el sistema financiero. Éste está basado en la confianza en que las personas que han deposita do su dinero en un banco lo tiene seguro. Si en un momento determinado todos los clientes acudieran al banco a sacar su dinero, el banco no podría dárselo porque lo tiene invertido. Y aquí han debido de percibir que existía ese riesgo. ¿Sigue defendiendo el liberalismo? Yo sigo manteniendo mis mismas creencias y toda ley tiene su excepción. Y en situaciones muy extremas y dramáticas puede estar justificada una intervención.


Hay quien ha comparado ésta con la crisis del 29. ¿Exagerado?
Es una comparación de dos situaciones que no son muy homogéneas. Pero sí se puede afirmar sin exagerar que, por el propio desarrollo del mundo estos años, el número de activos afectados es infinitamente superior a los del año 29. Ésta es una crisis iniciada en una crisis local, las hipotecas subprime en EEUU, que ha ido desarrollándose como consecuencia de ese miedo que ha ido percibiendo el propio sistema financiero y de la contaminación que estaba llegando como una marea negra a todas las entidades financieras. Esto ha supuesto que bancos y cajas han restringido la liquidez y con ello han agravado e internacionalizado la crisis. La del 29 fue una crisis en la bolsa en EEUU y afectó a un ámbito mucho más reducido que el actual y el sistema era mucho menos complejo. Ahora el sistema está muy interrelacionado y lo que ocurre a un lado del Atlántico tiene efectos en todo el mundo.


¿Pueden agravarse las consecuencias?
Habrá que ver si estas medidas del gobierno americano, que son de una cuantía colosal, calman la desconfianza que tuvieron las primeras inyecciones del liquidez. Porque esas primeras inyecciones fueron consideradas por los mercados como medidas para tapar una sangría pero no para resolver el problema. Sí creo que la magnitud de estas medidas va a traer cierta confianza.