Hay quienes consideran que las habilidades verbales o numéricas son las que, en buena medida, determinan el éxito laboral. Pero cada vez son más los que valoran la inteligencia emocional en el trabajo. La agencia EFE informaba hace unas semanas sobre la publicación de un estudio realizado por AERTEC y la Universidad de Málaga acerca de la relación entre la inteligencia emocional y el resto de las variables que predicen el éxito profesional en las empresas. Según el estudio, las personas productivas y las que tienen salarios más altos son las que poseen mayor inteligencia emocional. Al parecer, los que ganan más son más inteligentes emocionalmente, y quienes tienen puestos de mayor responsabilidad son más productivos, se consideran más felices y tienen más habilidades emocionales. Dichas habilidades consisten en “tener un conocimiento grande de sí mismo y la capacidad de entender a los demás, lo que se traduce en ser más efectivo y en gestionar y manejar relaciones de trabajo, familiares y educativas”.

Esta idea echa por tierra la creencia tan extendida de que los criterios lógicos que responden a la razón convencional son los únicos que importan en la gestión. Tan popular se está haciendo la tendencia de que los empleados conozcan sus propias emociones, que existen cursos de inteligencia emocional específicos para compañías. Estos cursos recogen las percepciones de las personas que interactúan en la empresa para conocer su efectividad. Se pretende “que los empleados aprendan a manejar incertidumbres, que es una emoción, ante el cambio, ante los horarios, ante el cambio de ciudad o país”. Pero cuidado, como advierten los especialistas, estas terapias no son varitas mágicas para convertir de la noche a la mañana a trabajadores que no funcionan bien en empleados maduros y equilibrados.

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Hay quienes consideran que las habilidades verbales o numéricas son las que, en buena medida, determinan el éxito laboral. Pero cada vez son más los que valoran la inteligencia emocional en el trabajo. La agencia EFE informaba hace unas semanas sobre la publicación de un estudio realizado por AERTEC y la Universidad de Málaga acerca de la relación entre la inteligencia emocional y el resto de las variables que predicen el éxito profesional en las empresas.