
La semana pasada hablamos sobre la necesidad de fomentar la innovación en Navarra, hoy vamos a centrarnos en el entorno de la innovación. Este entorno está formado por diferentes agentes: empresas, universidades, centros de investigación y tecnológicos, instituciones financieras, etc., entre los cuales se desarrollan lazos de cooperación y coordinación y son estos lazos los que hacen que el sistema funcione mejor o peor. La cooperación entre los actores del sistema es crucial para potenciar la innovación y aprovechar las sinergias que surgirán a raíz de las diferentes interacciones entre sus agentes.
Entre los agentes del sistema, los Centros Tecnológicos (CTs) impulsados tanto por la iniciativa privada como pública han sido y siguen siendo uno de los pilares fundamentales, en Navarra y en España, para reducir los fallos del mercado y conseguir que nuestras empresas inviertan y realicen más I+D. Pero con el fin de que la colaboración entre los CTs y las empresas funcione de forma fluida, los CTs deberían, en primer lugar, aprender y profundizar en el conocimiento de determinadas áreas de máximo interés para las empresas, fomentando su especialización. Las empresas necesitan CTs con capacidad para entender las características de sus productos en un plazo de tiempo reducido y, por lo tanto, requieren de centros tecnológicos muy especializados. Por ello también es importante, además de fomentar la especialización, impulsar la complementariedad de los centros pertenecientes al mismo sector que operan en el ámbito estatal. Por eso resulta fundamental impulsar un ambiente propicio a la colaboración también entre los centros tecnológicos. Que a nivel nacional haya más de un centro tecnológico para un mismo sector genera una competencia entre centros que resulta valiosa y positiva siempre que no se pierdan sinergias y se mantenga un espíritu de cooperación en aquellas áreas en las que por tamaño se necesita. Por ello, aunque haya varios centros pertenecientes al mismo sector, se debe fomentar su especialización en áreas muy concretas, de modo que los centros vayan sumando fortalezas haciéndose más competitivos, pero a la vez colaborando más entre ellos. Además, para que los CTs lleguen a ser competitivos a nivel internacional es necesario especializarse por un lado y cooperar por el otro.
En segundo lugar, es importante la incorporación a los CTs de personal altamente cualificado, preferiblemente doctores, pero con conocimiento de la industria real. Además de contratar a personal altamente cualificado, los CTs deberían fomentar también las estancias del personal del centro en las empresas para que de esta forma puedan refrescar sus conocimientos de la industria y de los productos que sus empresas y clientes desarrollan. No es que hasta ahora esto no ocurra, pero tampoco resulta algo habitual. Además, las diferencias existentes entre la remuneración del personal investigador del centro y de un experto en la industria hace que los centros sean poco proclives a que sus trabajadores se formen en las empresas. Por ello hay que establecer un régimen de remuneración vinculado a la productividad y al cumplimiento de objetivos (por ejemplo, el número de patentes que solicitan sus empresas clientes), más parecido al sistema de incentivos que funcionan en las empresas.
En tercer lugar, para una buena relación CTs-empresa, los CTs deben preocuparse más por analizar el riesgo y la incertidumbre técnica de los proyectos, así como por su viabilidad comercial e industrial. A la vez, deben ofrecer a las empresas soluciones completas teniendo en cuenta el coste de la incorporación de la innovación al producto final valorando por un lado, el precio de la materia prima y por otro, quién lo va a producir. Los CTs deben reconocer que un proyecto no acaba cuando termina la fase de investigación, sino que le siguen otras etapas de desarrollo, fabricación y lanzamiento del producto al mercado que para la empresa son muy costosas y, aunque es imposible eliminar el riesgo, sí es importante analizarlo y poner un precio a todo el proceso.
En cuarto lugar, los CTs se deben convertir en el primer cliente de las universidades. Dentro del sistema de I+D+i, cada agente se puede identificar con una fase del proceso: las universidades se dedican a la investigación básica, científica, los CTs a la investigación más aplicada y las empresas a la parte de desarrollo, innovación y lanzamiento del producto /servicio al mercado. La universidad es la encargada de aportar al CT el conocimiento científico más específico que el CT no tiene. El CT tiene que ser el intermediario entre la universidad, que realiza investigación básica, y la empresa, que es la que implementa dicha investigación y la lleva al mercado. El CT debe ser la interfaz para que la labor de investigación científica tenga un impacto en la sociedad. Por tanto, el CT debe, por un lado, buscar la aplicación práctica de las investigaciones universitarias y adaptar la tecnología a las empresas y, por otro, guiar a las universidades para que entiendan las necesidades de las empresas, que son las que conocen su mercado, y a la vez, orientar las áreas de investigación de las universidades.
Por último, para facilitar la cooperación entre los agentes del sistema, a las empresas les vendría bien conocer con más detalle la oferta tecnológica de los CTs, Universidades y Organismos Públicos de Investigación. Por ello, es necesario crear un catálogo o una página web indexada con todos los agentes del sistema español de I+D+i y sus servicios. Un paso más consistiría en que la información esté tabulada para permitir búsquedas selectivas.
En definitiva, para mejorar nuestro entorno de innovación, necesitamos de grandes y pequeñas reformas, aquí nos hemos centrado en éste tipo de pequeñas mejoras en el sistema de I+D+i que pueden dar un nuevo empuje a la actividad innovadora de nuestras empresas. Nos gustaría observar que la cooperación entre los agentes del sistema impulsa su desarrollo y rompe el círculo vicioso del reducido nivel de transferencia tecnológica. No hay que olvidar que para que Navarra mantenga su nivel de renta per cápita a largo plazo, tiene que estar también entre las regiones europeas más innovadoras.
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