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El coronel de la Armada, analista y difusor Sebastián Puig advierte de la “incertidumbre radical y transformación caótica” que envuelve al mundo

Adscrito a la asesoría financiera de la Armada en Washington durante tres años y Jefe financiero del Estado Mayor de la Unión Europea en una segunda etapa de su dilatada trayectoria, Sebastián Puig Soler, nacido hace 61 años en Barcelona, es hoy Jefe del Órgano – equivalente a Jefe de Gabinete- de la Dirección general de Estrategia e Innovación de la Industria de Defensa. Ayer impartió una conferencia sobre geopolítica, organizada por la asociación Pompaelo y la Institución Futuro. Despunta en la ventana abierta al mundo, que son las redes sociales, por su capacidad difusora. Atiende al epígrafe @lentejitas.

¿Asistimos a un cocido mundial?

Totalmente. Estamos en un momento de incertidumbre radical y transformación caótica.

¿Qué quiere decir?

Todas las estructuras, procesos creados a raíz de la Segunda Guerra Mundial, no reflejan los equilibrios de poder que existen actualmente. Asistimos a un conjunto de cambios geopolíticos, tecnológicos, demográficos, culturales… A raíz de la pandemia hemos asistido a una serie de crisis continuada. Tenemos una sensación de que va sucediéndose una crisis tras otra. Sabemos que el mundo se está transformando pero no tenemos claro hacia dónde. Antes primaba la cooperación, ahora prima la confrontación y la competencia.

Y ahí emerge la figura de Trump y su interés por las tierras raras en Ucrania.

Trump ha entrado casi como un elefante en una cacherrería, pero su política se resume en una estrategia: ‘Sacudir el árbol y recoger los frutos’ . Es lo que algunos reconocen como ´golpear y atontar´para imponer sus condiciones y los pactos que le interesan.

En el nuevo escenario internacional, ¿cómo ve a Europa?

Tiene que dar un paso adelante.

¿En qué sentido?

El modelo europeo funcionó bien el siglo pasado en un mundo globalizado. Ahora el diálogo geopolítico ha cambiado. Ahora los países hablan de tú a tú, con las cartas sobre la mesa. A la Unión Europea le hace falta la voz que no tiene. Tiene instituciones potentes, con políticas comunes, como un banco central o una tecnocracia que gestiona el sistema, pero no es suficiente para el mundo en el que nos movemos. Hace falta capacidad de decisión política mucho más rápida. La Unión Eorupa, por su configuración política, es lenta para tomar decisiones importantes. Nos hemos vuelto dependientes en energía y en temas tecnológicos. Nos hemos dado cuenta que no somos tan autónomos. Ahora que los bloques son equidistantes geopolíticamente, que pueden jugar con sus intereses geopolíticos, nos vemos que no tenemos capacidad de reacción.

Por si fuera poco, Trump exige a Europa aumentar su presupuesto en Defensa.

Europa ha externalizado su defensa en la OTAN. Trump argumenta que Europa se ha acomodado.

¿Qué piensa de su propuesta sobre Gaza?

Con Gaza e Israel no estoy convencido de que lo que plantea sea una solución viable.

En España, un punto de fricción es el debate generado en torno a las quitas de la deuda de las comunidades autonómicas. ¿Cómo ve el nuevo contexto?

No es mi área de especialidad. Pienso que intenta ser una solución temporal para resolver una situación política determinada, pero no hablamos de un problema de fondo que es el del sistema de financiación autonómica. No sé cuál sería la mejora solución.

La industria navarra

En ese marco, Navarra asiste a un cambio en Volkswagen. ¿Hay motivos de preocupación sobre el futuro industrial?

Creo que sí. Desde el punto de vista de la Industria de Defensa, extrapolable a la industria española, una de las preocupaciones que tiene Europa es el de la autonomía estratégica. No ser dependiente de terceros países. Ha habido un declive industrial y hay más servicios. Ha pasado en Navarra y en otras partes de España. Cuando hemos tenido que ayudar a Ucrania en materia de Defensa, nos hemos dado cuenta de que estamos un poco desnudos. No tenemos capacidad suficiente para reponer el stock de armamento. Hemos de dar una vuelta de tuerca y recuperar capacidades industriales con las que hemos sido muy buenos.

La amenaza de cierre se abate sobre empresas navarras.

Ahora es el momento en el que la acción pública tiene que prestar máxima atención. Soy gran defensor de la colaboración público-privada. Hemos de pensar, por ejemplo en Navarra, y preguntarnos: ‘¿Cuál ha sido su industria puntera? ¿Qué necesita para ser competitiva? ¿Cuáles son sus fortalezas? ¿Cómo puede atraer capital, sin olvidar el trabajo común con universidades y centros de FP?. La Administración puede ayudar para que la industria tenga capacidad y mercado, para que pueda ser competitiva. No se debe abandonar sino aprovechar lo que tenemos. Es muy difícil recuperar lo que cerramos, las capacidades que perdemos.