
Durante la próxima década las oportunidades laborales para los jóvenes españoles mejorarán debido al amplio relevo generacional que tendrá lugar y que puede reforzarse con creación de empleo neto si el crecimiento se consolida. Ahora bien, las probabilidades de empleo se concentrarán en los jóvenes más cualificados -por su nivel formal de estudios y de competencias efectivamente adquiridas-, mientras que los niveles formativos más bajos quedarán fuera del mercado de trabajo, acentuándose sobre esta base las desigualdades laborales observadas durante la crisis.