
En las próximas décadas las empresas españolas continuarán adaptándose a un nuevo entorno global no exento de retos y oportunidades. El desplazamiento del centro de gravedad económico mundial, el envejecimiento de la población de las principales economías desarrolladas y emergentes, la aparición de una nueva clase media esencialmente en Asia-Pacífico, y la revolución tecnológica, entre otros, requerirán de nuevos procesos productivos, de distribución y de comercialización.