Nueva Gestión, 4 de junio de 2007
Entrevista con Emilio Huerta, director del CCN
Emilio Huerta, Doctor en Economía por la Universidad del País Vasco, Catedrático de Organización de Empresas de la Universidad Pública de Navarra, UPNA e investigador visitante dela Sloan School del Instituto Tec-nológico de Massachusetts, MIT, se ha puesto al frente del Centro para la Competitividad de Navarra impulsado desde la Institución Futuro. Éste será un “centro virtual” que, sin embargo, puede convertirse en el ‘pepito grillo’ de la economía Navarra porque, como dice Huerta, “en competitividad queda mucho por hacer”.
¿Qué es el Centro de Competitividad de Navarra, CCN?
Su objetivo fundamental es estudiar aquellas cuestiones que tienen que ver con el crecimiento económico y la prosperidad de Navarra. En estos treinta años nuestro desarrollo se ha debido a la fuerte presencia de grupos multinacionales. Ahora, tenemos el convencimiento de que esta manera de crecer será mucho más endógena y difícil porque creceremos según lo que seamos capaces de hacer. Por ello, hay que pensar cómo avanzar, qué restricciones hay para emprender, cómo renovar los negocios tradicionales, en qué sectores estamos, etc,… El Centro de Competitividad tratará estos temas.

¿Cómo será su funcionamiento?
Éste es un “centro virtual” que estará localizado en la Institución Futuro y cuya estructura será muy simple. Nuestro cometido será realizar tres o cuatro estudios al año en cuatro grandes áreas: situación de la economía de Navarra en el contexto internacional, la inversión en las personas, la innovación y la modernización de la Administración pública. No obstante, como elemento singular, nuestra intención es convocar seminarios de trabajo reducidos bien de expertos o de empresas para seguir profundizando en medidas concretas que ayuden a resolver los problemas que se hayan detectado.

¿Cuáles serán sus fuentes de financiación?
En estos momentos, la fundamental es la aportación de los socios de Institución Futuro y esperamos recibir, al menos la hemos solicitado, una ayuda pública inicial para la puesta en marcha del servicio. Estamos a la espera de esta decisión aunque nos gustaría encontrar un sistema de financiación mixto.

“Tenemos un problema”
Su primer estudio analiza la innovación y la productividad de Navarra frente a las regiones europeas más avanzadas. ¿Qué conclusiones han obtenido?
Los resultados macroeconómicos han sido excelentes en los últimos diez años, pero nuestro crecimiento se ha apoyado en variables de empleo no en un aumento de la productividad. Ésta, además de ser inferior, presenta niveles de crecimiento menores a los de las regiones europeas más avanzadas a las que no hemos podido acercarnos. Además, destaca la menor productividad del sector manufacturero lo que nos advierte de ciertas debilidades del entramado industrial navarro que deberá hacer un esfuerzo importante en innovación tecnológica y organizativa si quiere igualarse en eficacia a sus competidores. Si a esto unimos nuestra situación de pleno empleo, la conclusión es que Navarra tiene un problema porque la única manera que tiene para mantener su nivel de crecimiento es aumentando la productividad que depende, a su vez, de la buena distribución que se haga de los recursos y, sobre todo, de la capacidad de innovar. Por eso hemos analizado algunos de los factores que afectan ala innovación…

… ¿Cuáles son esos factores?
La innovación en la empresa tiene más dimensiones que la mera-mente tecnológica pese a que siempre se ha puesto el énfasis en que es uno de los grandes problemas que afectan a nuestras empresas industriales. Sin embargo, ese diagnóstico nos parece parcial porque, es verdad que tenemos un problema vinculado a la falta de patentes, pero es que también hay limitaciones importantes en otros ámbitos como es el caso de las políticas de gestión de recursos humanos donde invertimos mucho menos que las empresas alemanas en formación.
Otro aspecto destacable es nuestro sistema de incentivos que es bastante tradicional ya que, en la mayoría de los casos, gira alrededor de un sueldo fijo que no implica a los trabajadores. Frente a esa situación, las empresas alemanas, francesas e inglesas han introducido modelos mucho más integradores y que hacen que el trabajador conciba su firma como algo “suyo” al plantear incentivos basados en la calidad y en los resultados finales de fabricación. Por último, también hemos resaltado la “innovación organizativa”. Tenemos un modelo de organización muy jerárquico, muy formista y se ha avanzado muy poco en el desarrollo de equipos de trabajo, grupos de mejora, polivalencia y rotación de los empleados, delegación y reducción de los niveles jerárquicos.
Entonces, esa idea de que hay un camino para mejorar la posición competitiva de las empresas navarras teniendo en cuenta un concepto de innovación más amplio que lo meramente tecnológico es lo que hemos puesto de manifiesto con este trabajo.

¿Qué recomendaciones plantea una vez realizado este análisis?
La empresa navarra debería superar su actual situación de simple administración para aplicar políticas realmente innovadoras en cuanto a organización y gestión de sus recursos humanos. Hay que superar temas como la reducción del absentismo o la forma de conducir el conflicto y las relaciones con los sindicatos por un nuevo modelo en el que el proceso de selección sea importante y que incluya un sistema deformación, promoción e incentivos interesantes y que integren al trabajador. Lamentablemente, sigue habiendo más desconfianza que confianza y más conflicto que cooperación por lo que nuestra recomendación es que se debería avanzar en una agenda de “relaciones industriales” más sofisticada que la simple negociación de las horas y el salario. Esto es muy limitado porque cada día hay más competencia. Por el contrario, un nuevo escenario que trate temas como la transparencia, la información o la flexibilidad es una manera mucho más moderna e innovadora de plantear el papel del capital humano en la organización.

¿Su mensaje, por lo tanto?
Tenemos que espabilar y ser capaces entre todos de compartir una “visión común” de cuáles son los retos para los próximos años. Así, en la medida en que empresarios, trabajadores, sindicatos, centros tecnológicos, universidades y la Administración Pública tengan esa visión “compartida” seremos más eficaces ala hora de realizar planes, iniciativas o programas que ayuden a Navarra a alcanzar una situación de liderazgo.

Institución Futuro
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