
A finales de 2009 el sindicato CCOO (Comisiones Obreras de Navarra) hizo público el balance anual de la situación socioeconómica de Navarra. En él se exponen una serie de datos que dejan patente el mal estado de la economía española en general y la navarra en particular. Aunque también hay un espacio para el optimismo de cara al futuro.
Tras diez años de intenso crecimiento España se vio azotada por la crisis financiera internacional. Producida, según CCOO, por excesos de mercados desregulados, financieros, crediticios e inmobiliarios. A ello se sumó el hecho de que nuestro país tiene una economía basada en el ladrillo y con mucha mano de obra poco cualificada que aporta escaso valor añadido en su desempeño.
Este empeoramiento de lo económico ha supuesto un claro deterioro en lo social. Estos son algunos de los datos que recoge el informe en lo referente a Navarra: aumento de la tasa de desempleo en un 47% en sólo un año, proliferación de EREs llegándose a producir uno cada dos días naturales, más de 3.000 familias sin ingresos. Asimismo ofrece una radiografía del grupo que conforman lo miles de trabajadores que han perdido su puesto de trabajo en el último año. Son hombres en su mayoría, jóvenes y el 70% sólo tienen educación primaria.
Ante esta situación CCOO propone dos líneas generales a seguir. Por una parte cambiar el modelo productivo pasando de una economía basada en la construcción a otra más centrada en la I+D y con unos trabajadores más formados que aporten valor añadido. Por otra parte aboga por mantener las políticas públicas de gasto social.
Este último aspecto es más cuestionable porque el gasto social, si bien resulta necesario, supone un endeudamiento para el Estado y más impuestos para empresas y ciudadanos. Con este aumento de impuestos el dinamismo y el emprendimiento se ven mermados y esto lleva a que no se generen puestos de trabajo. Y todos sabemos que no hay mejor política social que la creación de empleo.