Desde hace tiempo se habla de la huella ecológica que los alimentos dejan en el medio ambiente. Las empresas Tesco y Marks & Spencer anunciaron hace unos meses su intención de indicar en las etiquetas de sus productos si estos habían sido transportados en avión, lo que en teoría da una idea del carbono generado en su transporte. Varias organizaciones de agricultores y ganaderos españoles han aplaudido esta propuesta y esperan que el resto de grupos de distribución europeos sigan su ejemplo. Ahora bien, un grupo de investigadores ha echado por tierra esta iniciativa al afirmar que el transporte aéreo de los alimentos supone sólo el 2% de su impacto medioambiental. En otras palabras: el que un producto se haya producido o cultivado en la misma región donde se comercializa y que, por tanto, no haya sido necesario su transporte en avión, no garantiza que sea más ecológico.

El estudio Sustainable Food Consumption at a Sub-national Level: An Ecological Footprint, Nutritional and Economic Analysis analiza el impacto de los alimentos en el medio ambiente desde una perspectiva más amplia. El procesamiento de los alimentos, el almacenamiento y su embalaje son los factores que más condicionan la calidad ecológica de los productos. A partir de estos datos, Ruth Fairchild y Andrea Collins, de la Cardiff University, han elaborado una dieta ecológica. Según afirman las investigadoras, eliminando de nuestras dietas la carne, el queso, el vino y el chocolate, entre otros alimentos, se consigue reducir en un 40% la huella medioambiental. La razón es la cantidad de energía necesaria para producir y almacenar todos estos productos. Las investigadoras apuntan que aún queda una gran labor por hacer, puesto que los consumidores aún no están preparados para el etiquetado indicador de huella ecológica. Quizá los ciudadanos aún no estén acostumbrados, pero no cabe duda de que este tipo de iniciativas ayudan a la concienciación.

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Desde hace tiempo se habla de la huella ecológica que los alimentos dejan en el medio ambiente. Las empresas Tesco y Marks & Spencer anunciaron hace unos meses su intención de indicar en las etiquetas de sus productos si estos habían sido transportados en avión, lo que en teoría da una idea del carbono generado en su transporte.