Los últimos datos conocidos sobre las actitudes de los jóvenes preuniversitarios hacia su futuro profesional (recogidos en el informe Young Business Talents) aportan información muy relevante. Para empezar, se demuestra que los jóvenes españoles son los que menos deseos tienen de emprender si los comparamos con los de otros países.
Si nos centramos en España, comprobamos cómo en 2016 el 37,9% de los jóvenes quería trabajar en una empresa (con aun aumento de más de un 5% respecto a 2015); un 36,1% quería ser emprendedor (con una caída del 5,3%) y uno de cada cuatro quería ser funcionario.

El análisis por Comunidades Autónomas permite ver las diferencias al respecto. Los asturianos son quienes más deseos tienen de trabajar por cuenta ajena; riojanos y navarros son quienes más quieren emprender; y cántabros y extremeños son los que más anhelan ser funcionarios.

Los datos de deseo de emprender en Navarra son de los más altos de todas las CCAA, y el de ser funcionario de los más bajos. Los de trabajar para una empresa superan la media nacional.

¿Cómo se explica entonces que, a pesar de que los navarros afirmen que quieren emprender, en la práctica Navarra esté desde el año 2008 por debajo de la media española en el índice TEA de emprendimiento?

Está claro que no existe un único factor que explique dicha decisión, sino que hay muchos agentes implicados: empresas, centros educativos, Gobierno, entidades financieras, medios de comunicación, familias… ¿Qué está fallando en Navarra?