Como ya comentamos en un post anterior, en el informe "The impact of Digitalization- a generation apart" elaborado por KPMG, la principal conclusión a la que se llegaba era que Internet desbancaba a los medios de comunicación tradicionales. Esta tendencia no está exenta de temores. Encaminándonos a entornos más colaborativos (gracias a la web 2.0), las búsquedas en Internet resultan cada vez más complejas. El ‘ruido’ que obtenemos cuando buscamos información, entendido como aquella información que recuperamos pero que no es relevante para nosotros, es mucho y aumenta día a día. También el ‘silencio’, aquella información relevante para nosotros y que no logramos recuperamos, es cada vez mayor. Este ‘silencio’ está íntimamente ligado al concepto de Internet invisible.

La Internet invisible es la información que está disponible en Internet pero que es inaccesible mediante los procesos habituales de recuperación de la información que realizan buscadores, directorios y motores de búsqueda. La razón de que no se puedan localizar ciertas páginas es que los buscadores, debido a la estructura dinámica de las webs no consiguen indexar todas las páginas. La Internet invisible fue “medida” en 2001 como 500 veces más grande que la web visible. Desde entonces no se han elaborado estudios empíricos con muestras significativas, pero todo sugiere que la parte de Internet que no vemos, crece día a día. Hay expertos que creen que poco a poco, y concretamente gracias a Google, esta diferencia se está reduciendo, mientras que otros consideran que existe un poder oculto que siempre velará por mantener una parcela de Internet invisible.

Entradilla:
Como ya comentamos en un post anterior, en el informe “The impact of Digitalization- a generation apart” elaborado por KPMG, la principal conclusión a la que se llegaba era que Internet desbancaba a los medios de comunicación tradicionales. Esta tendencia no está exenta de temores.