Acceso íntegro a la nota de prensa
Hoy, 24 de septiembre, se ha presentado en Pamplona rueda de prensa el estudio “Ayudando a construir un mejor Parlamento de Navarra”, evento que ha contado con la presencia de Javier Troyas y Belén Goñi, presidente y directora general, respectivamente, de Institución Futuro. El documento analiza la eficacia y eficiencia del Parlamento de Navarra a través de tres áreas: el cumplimiento de sus funciones, su presupuesto, y la labor de los parlamentarios. Asimismo, se presentan un conjunto de propuestas de mejora.
OBJETIVO DEL DOCUMENTO
El único objetivo de Institución Futuro al realizar este documento es contribuir a la mejora del Parlamento de Navarra, al objeto de que se convirtiera en un Parlamento modélico en el que se inspiraran muchos otros por su cercanía a los ciudadanos a los que representa, por la calidad de sus actuaciones y por su eficiencia. Por ello, junto al análisis y conclusiones, se ha querido aportar también un conjunto de propuestas con la intención de que puedan ser útiles para el Parlamento y para Navarra.
LAS FUNCIONES DEL PARLAMENTO
Para poder opinar acerca del Parlamento es necesario conocer cuáles son sus funciones, establecidas en la LORAFNA (Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra). El análisis del desempeño de dichas funciones lleva a las siguientes conclusiones:
• Función legislativa. El Parlamento mide su actuación legislativa cuantitativamente. En este sentido, tiene una numerosa producción legislativa (78 leyes aprobadas) frente a la media de las Comunidades Autónomas, que es de 49.
Los parlamentarios reciben las leyes del Gobierno, proponen leyes y las analizan, enmiendan y votan, pero posteriormente no se verifica la calidad jurídica del texto final resultante. Incluso se podría llegar a tramitar y aprobar una ley que exceda las competencias de Navarra sin que fuera paralizada durante el proceso.
Junto a estas funciones de proposición, análisis y votación, los parlamentarios deberían dedicar más esfuerzo a la simplificación de la normativa actual y exigir la realización de un análisis de factibilidad y coste-beneficio de cualquier nueva ley.
• Representación de los ciudadanos. Más allá de su elección cada cuatro años y de alguna encuesta, no existe una medida de cómo están representando los parlamentarios a los ciudadanos. Una forma de medirlo es cruzar los datos recogidos en la encuesta elaborada por CIES sobre cuáles consideran los ciudadanos que son los principales problemas de Navarra (2011) con las actuaciones del Parlamento. En concreto, del análisis del periodo enero – julio de 2012, se concluye que en torno al 40% de las actuaciones del Parlamento no se corresponden con las preocupaciones de los ciudadanos.
El Parlamento debe conocer de manera sistemática qué esperan los ciudadanos de él y cuáles son sus preocupaciones alineando buena parte de sus actuaciones con éstas.
• Función de control. En los últimos años se ha producido un notable incremento de la función de control. Las comparecencias de los consejeros del Gobierno en el Parlamento y las peticiones de información se han incrementado notablemente.
Nadie duda que la función de control al Gobierno es esencial, pero se debe ejercitar en su justa medida y no como herramienta de obstaculización de la labor del Gobierno. El foco debe estar en la mejora del servicio al ciudadano.
Como conclusión, podría decirse que el Parlamento de Navarra, como cualquier organización, ha de tener unos objetivos claros y un sistema para poder medir su labor, más allá de un control meramente cuantitativo y una encuesta a los ciudadanos. Debería dotarse de un cuadro de mando que integre no sólo la cantidad sino también la idoneidad y calidad de sus actuaciones y la opinión de los ciudadanos a los que representa. Como ejemplos, sería bueno revisar lo que hace el Parlamento británico (Corporate Performance Dashboard) o el intento de evaluar la calidad de las leyes en Francia (Office Parlementaire d’Évaluation de la Législation).
Además, si se quiere mejorar la imagen ante los ciudadanos y que éstos conozcan quiénes son sus parlamentarios, sus funciones y la forma de llevarlas a cabo, es necesario incrementar la transparencia del Parlamento. Esto unido a un buen trabajo y a una buena comunicación del mismo ayudaría a mejorar, sin duda, la valoración que los ciudadanos tienen del Parlamento.