Desde 2019 el presupuesto en Salud ha crecido en 418 millones y Navarra es la tercera comunidad en gasto por habitante: 1.915 euros por persona
Invertir más dinero no siempre va de la mano con una mejora en los servicios. Así ha ocurrido en los últimos años en el sistema sanitario público navarro, según Institución Futuro, una entidad sin ánimo de lucro que analiza políticas públicas.
A su juicio, el incremento de 418 millones en el presupuesto sanitario del departamento de Salud entre los años 2019 y 2022 “no ha repercutido” en un mejor servicio para los pacientes navarros. “Muy al contrario. Se observa un importante deterioro que pone en duda la gestión realizada en la sanidad pública navarra”, asegura.
La entidad analiza en un informe los presupuestos del departamento en este periodo junto con distintos indicadores sanitarios en Navarra.
El 26,5% del presupuesto
Institución Futuro destaca que Salud es el departamento que más porcentaje de gasto aglutina. En 2022 supone el 26,5% del gasto no financiero presupuestado. En total, 1.261 millones de euros. Esta cantidad ha aumentado año tras año desde los 1.086 millones del ejercicio de 2019. En tres años, Salud dispone de 418 millones de euros más.
La cantidad otorgada a Salud coloca a la Comunidad foral entre las que más dinero destinan a sanidad por habitante: 1.915,5 euros, un 14% superior a la media nacional que es de 1.679,2 euros. Solo el País Vasco (1.991 euros por habitante) y Asturias (1.932) destinan más recursos económicos por habitante.
Institución Futuro resalta, además, que cada año se ha ido incrementando el gasto por productividad, es decir horas extras o peonadas de los sanitarios. En 2020 alcanzó los 12,2 millones de euros lo que, a juicio de la entidad, sugiere que podría plantearse “la revisión de la política retributiva del departamento”.
A estas cifras añade la cantidad destinada a conciertos con centros privados a los que deriva pacientes: 81,2 millones en 2021. También en máximos históricos.
La influencia de la pandemia
La entidad reconoce que la explosión de la pandemia en marzo de 2020 puso “contra las cuerdas” a los sistemas sanitarios del todo el mundo. “La virulencia de la covid-19 y el desconocimiento hizo que se colapsaran durante meses y que la atención a los pacientes se resintiera. Se entendió la situación y se tuvo comprensión”. Sin embargo, tras dos años y seis olas, “no todos los males son atribuibles al virus”, añade. El deterioro del sistema sanitario “viene de largo”, asegura. Pero ahora se hace patente en áreas como Atención Primaria.
Además, considera “llamativo” que se relegue a los pacientes con problemas crónicos que necesitan revisiones periódicas. Y también que durante “mucho tiempo” se hayan postergado las actividades preventivas, “cuyos efectos negativos es probable que se vean a medio y largo plazo”. Estos problemas, unidos a un personal agotado y escaso, “han redundado en un peor servicio para el paciente”.
Las listas de espera
En este marco, el sistema sanitario ha registrado uno de los peores datos históricos en las listas de espera: 61.056 personas en octubre de 2021 aguardaban una primera consulta con el especialista. Además, esperaban una media de 81 días. Por contra, en esperar para cirugía se han recuperado los datos previos a la pandemia (6.531 pacientes en diciembre de 2021) aunque, según la entidad, la “enorme bolsa” de personas que esperan una primera consulta también impacta en quienes aguardan cirugía. Otros indicadores relevantes son el de las personas en espera de consulta que no tienen cita y los que se encuentran fuera de la ley de Garantías de Tiempos de Espera. En el primer caso, se han disparado de 22.605 en julio de 2019 a 45.143 a final de diciembre de 2021. Y las personas fuera de la ley de garantías, que establece 30 días para una consulta de especialista, crecen de 22.284 en julio de 2019 a 43.952 en diciembre de 2021. “El empeoramiento de los datos no puede justificarse por la pandemia de covid puesto que otras comunidades mejoran resultados”, indica.
Los problemas laborales
Institución Futuro destaca las condiciones laborales de la plantilla como parte de las causas de los malos resultados. Así, indica que el ratio de médicos de familia por habitante es el segundo menor del país, con 83,9 por mil personas. Suma la temporalidad, que alcanza al 64% de la plantilla cuando en 2018 era del 57%. Y añade las denuncias sindicales sobre el bajo poder adquisitivos de los médicos, sobre todo. Por todo ello, concluye que el aumento del gasto en Salud no ha repercutido en un mejor servicio al ciudadano.

Incremento en los seguros privados
Institución Futuro advierte de un incremento en la penetración de los seguros privados de salud. Este aumento, apunta, “podría interpretarse como una caída en la percepción positiva de la sanidad pública de Navarra”. Para esta comparativa toma como referencia un periodo amplio de tiempo, entre 2012 y 2020. Así, en estos años el número de asegurados ha subido un 65%: de 37.737 en 2012 a 62.336 en 2020. De la mano, se ha incrementado en un 112% el volumen de primas contratado. A pesar de esta tendencia, Navarra es la segunda comunidad que menos utiliza los seguros privados sanitarios aunque la percepción positiva ha disminuido.
Más quejas y reclamaciones en Salud
Institución Futuro resalta que el número de quejas y reclamaciones que han puestos los usuarios de la red pública en el último año se ha incrementado de forma notable. En concreto, fueron 56.952 cuando el año anterior se registraron 38.930. Con todo la cifra registrada en 2021 está más cerca de la de 2019, cuando hubo 52.498 quejas y reclamaciones.
1,6 millones de llamadas sin atender
La entidad apunta como “preocupante” el dato de llamadas telefónicas sin atender a 27 centros de salud que se pueden controlar por tener sistemas de telefonía call center. Entre marzo de 2020 y julio de 2021 más de 1,6 millones de llamadas que entraron en el sistema no se atendieron. Una cifra que supone el 44% del total de las llamadas realizadas por los usuarios. Y a ellas hay que añadir las que se nadie respondió en los 32 centros de salud restantes que no disponen de este sistema, por lo que no se pueden contabilizar.