El experto matizó que para determinar el coste que deberían tener los servicios sanitarios habría que tener en cuenta también la renta de los ciudadanos, para que los no puedan pagar, accedan a ellos gratuitamente.
Otro de los puntos sobre los que alertó fue el del gasto farmacéutico. Resaltó la necesidad de controlarlo, “porque por ahí se nos va gran parte del presupuesto navarro”. Calificó de preocupante el incremento de este concepto en un 20%, casi 6 millones de euros, sobre el del año anterior.
Críticas al gasto de personal
El informe encargado por Institución Futuro también critica que el gasto en personal suponga un 25,16% del total de los presupuestos (con un incremento del 9,3% respecto al año anterior), “algo desproporcionado respecto al tamaño de la comunidad Foral”. En opinión del experto, esta partida no debería suponer más del 20 o 22% del total, tal como ocurre en otras comunidades.
A esta situación se añade la tendencia a externalizar la prestación de ciertos servicios, “que no sería preocupante si no conviviese con un aumento importante de los gastos de personal”. Rubio puso como ejemplo a Francia, donde Nicolas Sarkozy “está reduciendo el nivel de funcionarios, mientras que aquí estamos haciendo lo contrario”.
El aumento del gasto público recogido en el proyecto de presupuestos, un 10,26% sobre el año anterior, tampoco se salvó de la crítica. En su opinión el gasto no debería sobrepasar el 6,2% que es el PIB nominal (el PIB real más la inflación).
Empresas públicas
Aunque pocas, el informe también recoge algunas virtudes del proyecto. Dice que es más realista que el de los presupuestos del Estado, porque el crecimiento previsto para Navarra es del 3,1%, frente al 3,3% del Estado.
Juan José Rubio destacó positivamente la inversión que el Gobierno tiene prevista para las empresas públicas, que superará los 220 millones de euros en 2008.
El director de la institución, Julio Pomés, alertó del riesgo que supone que Navarra tenga “el récord de mayor gasto público por habitante y año del país” y abogó por poner límites al crecimiento de los servicios públicos con el establecimiento del “copago”.
El impuesto de patrimonio, injusto
El catedrático de Hacienda Pública Juan José Rubio Guerrero dijo ser un gran defensor de la eliminación del impuesto de patrimonio, algo que defienden ahora los partidos políticos de cara a las próximas elecciones. “Es un impuesto anacrónico e injusto desde el punto de vista del reparto de cargas”, añadió. Rubio explicó que, al final, quienes pagan estos impuestos son las clases medias, que son “siempre las paganas” en el ámbito de los impuestos. “Porque las rentas bajas están exentas y las grandes fortunas eluden su pago por medio de sociedades instrumentales”, explicó.
Rubio Guerrero añadió que el impuesto de patrimonio tampoco ha cumplido su función censal y que, desde el punto de vista recaudatorio, lo que puede dejar de ingresarse con la eliminación de este impuesto es “totalmente asumible y puede ser asumido con otras reformas fiscales”. Recordó que es un impuesto en vías de extinción y que hoy en día sólo lo mantienen países como Suecia y Francia.