La sanidad fue una de las estrellas del turno de preguntas posterior a la conferencia de Ocaña, que habló de los retos de la economía española en el futuro y que definió en dos trazos: austeridad en el gasto y audacia en las reformas. El secretario de Estado definió como indispensables los recortes de gasto en un escenario que nada tiene que ver con el de hace tres años y poco con el de hace unos meses. Sin financiación exterior, los mercados exigen medidas que les garanticen la solvencia de los estados. "Estamos haciendo los deberes y apretándonos el cinturón", dijo Ocaña, que calificó como "insostenible a largo plazo" un déficit del 11,2% como el de finales de 2009. Por ello conminó a las autonomías a recortar gastos en el 30% del presupuesto que no está compuesto por gastos básicos.
impuestos sin tocar En su intervención, Ocaña pasó de puntillas por algunas de las medidas adoptadas por el Gobierno y que contribuyeron a incrementar el déficit. O directamente las omitió, como la rebaja fiscal de los 400 euros, el cheque bebé de 2.5000 o el plan de inversiones locales. Se refirió al incremento del IVA, dijo que los datos avalaban la decisión y descartó subidas importantes de impuestos. "Una nueva reforma fiscal sería un lastre y retraería la demanda", dijo antes de rechazar una rebaja. "Con la tasa de ahorro en máximos esto solo significaría una caída en la recaudación", argumentó.
"Los ingresos aumentarán cuando regrese la actividad económica, pero ésta solo se va a dinamizar a partir del sector exterior", dijo antes de señalar que con el excesivo endeudamiento privado y el recorte en el gasto público se puede descartar una reacción fulminante de la demanda interna. "Y no podemos esperar que aparezca otra vez un sector milagro como sucedió con la construcción. Y tampoco sería deseable", dijo antes de apostar por un mayor equilibrio en el crecimiento futuro entre la demanda externa y la demanda interna.
"¿Y qué podemos hacer para que el sector exterior funcione?", se preguntó Ocaña. La respuesta es clara: ser más competitivos. En este sentido, el secretario de Estado se refirió a la pérdida de competitividad derivada del mayor incremento de costes en las empresas españolas, pero destacó que España es, tras China y Alemania, uno de los pocos países que no ha perdido cuota de mercado en el comercio internacional. "A diferencia de 1992, hoy tenemos multinacionales y empresas importantes", dijo.
Sobre esta base, Ocaña justificó la reforma del mercado laboral, de la que dijo que respeta los derechos adquiridos de los trabajadores, y a la reforma de las pensiones., "El sistema a medio plazo es insostenible. O trabajamos más o percibimos una pensión menor", dijo antes de defender el retraso de dos años en la edad de la jubilación y una mayor correspondencia entre lo que se contribuye y lo que se cobra. "No se puede decir que no estemos haciendo reformas: en cinco o seis meses hemos hecho más que en los últimos años. Pero de aquí a 2013 vamos a vivir unos tiempos de austeridad sin precedentes, como nunca hemos visto".