En las últimas semanas ha sido noticia recurrente en los medios de comunicación la presentación de una iniciativa que el gobierno foral presenta como Marca Navarra. Tras varios meses de trabajo interno, en los últimos días la presidenta Chvite y el vicepresidente Taberna la han presentado en Pamplona, Bruselas y Tudela. He seguido con interés el proceso y he leído con cierto detenimiento los materiales recogidos en la página web del Gobierno de Navarra, donde se da cuenta detenida del proyecto. Bajo el epígrafe Recursos para la promoción de Navarra aparecen una serie de vídeos, folletos, documentos y logos. Pasaré por alto los dos primeros y el cuarto, para centrarme en los documentos, en especial en el Repositorio de marca, que reúne toda la información y documentación sobre Marca Navarra.
El documento define una marca territorio como “la manera de contar quiénes somos y cómo queremos proyectarnos al mundo y al futuro. En Navarra hemos desarrollado la nuestra en un ejercicio analítico, en una mirada a nosotros mismos para definir nuestra voz y nuestros valores”. De todo el repositorio interesa especialmente el Plan de Acción, que se estructura en torno a cuatro ejes fundamentales: Calidad de vida; Talento, empresas e innovación; Identidad territorial; y Turismo, riqueza y diversidad, que buscan posicionar a Navarra como Región europea, innovadora, sostenible e igualitaria. A partir de aquí aparece un despliegue de acciones en los ámbitos señalados en los que están involucrados instituciones, organizaciones empresariales y sindicales, universidades, centros de innovación y desarrollo, sector estudiantil y ciudadanía. Para conseguirlo, se propone crear una agenda única y un modelo de gobierno, todo ello con una dotación de recursos que permita darlo a conocer en el exterior mediante alianzas con diversas entidades. Todo el proceso de innovación y despliegue culminará el día 3 de diciembre en Baluarte, en el acto de celebración del Día de Navarra.
¿Ganaremos algo con todo esto? Quiero creer que sí. Hay proyecto, liderazgo y recursos. Pero seamos realistas. Los estudios del propio gobierno, los de otras entidades públicas y privadas, caso de Institución Futuro o Co.Ciudadana, con su Panel de Tendencias, vienen señalando las fortalezas y alertando de los problemas que acechan a una región como la nuestra. Por resumirlos en un solo dato, si la comparación es con el resto de regiones españolas, Navarra sigue ocupando los primeros puestos en casi todos los parámetros, pero si la comparación es con el resto de Europa de la que formamos parte, el descenso de posiciones en el ranking es notorio en la última década.
El riesgo del que adolecen este tipo de proyectos, al que acaba de unirse la marca Pamplona, es quedarse en iniciativas vistosas, revestidas de una pátina de modernidad, que muchas veces se limitan a subrayar lo obvio: aquellos rasgos que nos unen, que nos identifican y que, en ocasiones, nos permiten diferenciarnos. Con ánimo de contribuir a un debate en el que se apela a la ciudadanía, señalaré tres elementos para mí básicos a la hora de buscar la eficacia del proceso. En primer lugar, es preciso utilizar más y mejor nuestra especificidad fiscal, el verdadero rasgo diferenciador respecto al resto de las regiones españolas y a otras muchas regiones del resto de Europa, lo que permitiría políticas si no alternativas, sí diferentes a las de otras regiones. El segundo elemento tiene que ver con la Navarra a la que aspiramos. Si es la Navarra del Amejoramiento, se ha de actuar en consecuencia y trabajar activamente para convencer a las nuevas generaciones que el fuerismo cívico es un medio adecuado paras avanzar hacia esa Región europea, innovadora, sostenible e igualitaria a la que aspira la Marca Navarra. Y, finalmente, si Navarra, como dice el eslogan que cierra el documento “una forma de funcionar”, hagamos honor a nuestra tradición: gestionemos de forma eficaz, austera y solidaria unos recursos que son de todos. Navarra-Nafarroa va a celebrar su Día. ¡Que lo disfruten!