Un reciente estudio elaborado por la Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) pone de manifiesto que el precio de los combustibles no está tan ligado a la cotización del barril de crudo Brent como algunos nos quieren hacer creer. Como sabrán, en abril el precio de un barril de Brent, de referencia en Europa, superó los 70 dólares debido a la inestabilidad política de Irán, uno de los principales productores de petróleo. La subida se tradujo casi de forma instantánea en un aumento de los precios de los carburantes, de modo que en aproximadamente cuatro meses llenar el depósito de gasolina se ha encarecido más de 5 €, y de gasóleo, 3,5 €. Sin embargo, el profesor Jordi Perdiguero García, autor de Dinámica de precios en el mercado español de gasolina: un equilibrio de colusión tácita, viene a ratificar lo que los consumidores ya sospechábamos: que si bien el incremento del precio del crudo se traslada rápidamente al precio final de los carburantes, no ocurre lo mismo cuando la cotización desciende.
Perdiguero añade que aun habiéndose producido en las últimas dos décadas una liberalización del sector en España, todavía existe un alto grado de concentración de empresas y un reducido número de operadores, lo que provoca que los precios se fijen por encima del nivel eficiente. Si al encarecimiento actual le añadimos que la OPEP ya ha anunciado que en 10 ó 15 años no podrá satisfacer la demanda de petróleo, impulsada por países pujantes como China y la India, resulta urgente intensificar al máximo el estudio y desarrollo de combustibles alternativos. Precisamente en febrero de este año el periodista económico Javier Blas habló en un encuentro organizado por Institución Futuro sobre el mercado del petróleo.