Estas bonificaciones se pueden utilizar para acciones formativas en las empresas y también para Permisos Individuales de Formación (PIF). De este modo, los trabajadores tienen a su disposición hasta 200 horas laborales para asistir a clase y estudiar, mientras que la empresa recibe una bonificación equivalente al salario del trabajador y a las cotizaciones sociales devengadas a la Seguridad Social durante un periodo de hasta 200 horas.
En la Comunidad foral, las empresas de menos de 50 trabajadores forman a sus trabajadores un poco menos que la media nacional: el 2,2% de las empresas de menos de 5 trabajadores, el 8% de las de menos de 10 trabajadores y el 17% de las entre 10 y 49 trabajadores, es decir, casi siempre un punto por debajo de la media nacional. No obstante, cuanto mayor es la empresa, más crece el porcentaje de compañías que forman a sus trabajadores. En este caso sí se supera la media nacional: el 91% de las empresas navarras de más de 250 trabajadores forman a sus empleados, mientras que en el ámbito nacional este porcentaje baja al 78%.
Para las pymes, las bonificaciones pueden llegar a representar entre el 60% y el 100% de la cuota a la seguridad social pagada en concepto de formación en el año anterior, mientras que para las empresas de más de 250 trabajadores este porcentaje baja al 50%. Aun así, son las empresas de menor tamaño las que menos forman a sus trabajadores y las que con menor frecuencia utilizan las subvenciones ofrecidas. Parece haber dos razones que justifican la poca formación que se da a los empleados de pequeñas y medianas empresas: los trámites burocráticos y los posibles problemas de organización de la producción generados por el periodo formativo. Por eso, sería aconsejable crear organizaciones empresariales o empresas de formación que sean capaces de agrupar a las pymes para que se puedan beneficiar más fácil de la formación continua y de las ayudas y subvenciones ofrecidas.
Como resultado, en Navarra, el 15% de la población ocupada ha realizado formación continua en el 2006, por encima de la media nacional del 13,2%. No obstante, comparado con la Unión Europea, Navarra está aún alejada de los países más avanzados como Finlandia, Suecia o Reino Unido, donde más del 20% de la población entre 25 y 64 años participa en formación continua, o Dinamarca, donde este porcentaje supera el 27%.
El que existan todas estas facilidades y, sin embargo, no se empleen todos los fondos disponibles, deja claro que algo falla. Que haya dinero para la formación y no se emplee parece indicar que los trabajadores y las empresas todavía no están concienciados de la necesidad y los beneficios de la formación continua.