Juan Iranzo, Catedrático de Economía, impartió una conferencia invitado por Institución Futuro. En ponente habló sobre globalización y nueva economía y trató los efectos positivos que las nuevas tecnologías han tenido en el mercado laboral. En concreto, mencionó el teletrabajo como un modo excelente de transportar el know-how a cualquier parte del mundo. También indicó que en la actualidad las jornadas laborales son muy flexibles y se adaptan más a las necesidades de los empleados. La flexibilidad de la jornada laboral tiene, según Iranzo, consecuencias muy positivas en la productividad. Precisamente hace un par de meses BusinessWeek publicaba un reportaje sobre Best Buy, compañía estadounidense dedicada a la venta de productos electrónicos. Allí existe la máxima de que los trabajadores pueden trabajar donde y cuando quieran, mientras que cumplan con los objetivos laborales establecidos: con este sistema la productividad ha aumentado de media un 35%.
Dicho esto, leemos un estudio de la escuela de negocios IESE y descubrimos que menos del 40% de las empresas españolas tienen una jornada laboral flexible. Observamos también que aunque en España se trabaja de media 41 horas semanales, una de las jornadas laborales más largas de la Unión Europea, la productividad por hora trabajada en nuestro país es la tercera más baja de la UE15. La idea de que la flexibilidad de la jornada laboral redunda en una mayor productividad no es nueva y, desafortunadamente, tampoco es la primera vez que leemos que las empresas españolas aún no han tomado cartas en el asunto.
Mientras se deciden a hacerlo, seguro que encontraremos muchos más ejemplos de los beneficios empresariales que reporta el valorar a los trabajadores por el cumplimiento de los objetivos planteados y no por el número de horas trabajadas.