Diario de Navarra, 26 de febrero de 2010
El que fuera secretario general de CCOO criticó la gestión de la crisis
En medio del debate abierto sobre la necesidad de retrasar la edad de jubilación de los 65 a 67 años, José María Fidalgo, ex secretario general de CC OO, no dudó ayer en respaldar la propuesta.

"Siempre he defendido públicamente que hay que prolongar la vida laboral", sentenció ayer durante una conferencia organizada por Institución Futuro en la sede de la Confederación de Empresarios de Navarra y ante un público variopinto entre el que estaban el presidente Miguel Sanz, la alcaldesa Yolanda Barcina, los consejeros de Economía y Hacienda, y Innovación, Empresa y Empleo, Álvaro Miranda y José María Roig, además, de José María Molinero, secretario general de CC OO en Navarra.

El envejecimiento, resaltó Fidalgo, debe convertirse "en un factor de progreso" para lo cual sería necesario poner en marcha "políticas reformistas". Y estas políticas tienen que tener como premisa la impermeabilidad de los tres ciclos vitales: "Los tradicionales ciclos de educación, actividad y pasividad deben ser alterados. Hay que romper los tabiques entre los tres ciclos y hacerlos porosos de forma que la gente empiece a trabajar antes y que la gente que quiera pueda retirarse después… Hay que compatibilizar trabajo asalariado con formación y pensión con trabajo", afirmó.

Todo con el objetivo de defender y mantener el estado de bienestar, dentro del cual, según el ex secretario general de CC OO, la actual ley de dependencia es "inviable".

"Yo siempre defenderé el sistema de pensiones público pero hay que hacer un debate abierto con información fiable", añadió. En este sentido, apuntó, por ejemplo, que en la actualidad España cuenta con 7,6 millones de personas mayores de 65 años (un 16% de la población) y 31 millones de personas entre los 16 y los 64 años (un 67,6%). En 2050, se calcula que habrá 16,4 millones mayores de 65 años (un 30,8% de la población) y 29,3 millones de entre 16 y 64 años. "El ratio entre posibles activos y posibles pasivos en 2010 es 4 a 1; en 2050, habrá caído a 1,8. Esto son verdades", insistió. Y añadió: "La jubilación a los 65 años se implantó en 1900, cuando la esperanza de vida era de 40 años".

Por este motivo, entre otros, pidió que los ciudadanos dispongan de información "a tiempo real y accesible" sobre la situación de las arcas de la Seguridad Social. "Que me digan cómo va a estar la caja de las pensiones cuando yo me jubile, como hacen los planes de pensiones".

La sociedad "del miedo"

Ya nadie niega que estamos inmersos en una situación de crisis económica complicada. Tampoco Fidalgo que no dudó en afirmar que la situación es "muy grave a corto y medio plazo… y ya veremos a largo plazo". Lo que sí echó en cara el ex secretario general de CC OO fue la tardanza del Gobierno en reconocerlo. "Hubiera sido necesario que lo hiciera hace dos años, cuando ya había datos evidentes", criticó. "En un texto de dos folios, nos costó un mes escribir la palabra crisis; no nos dejaban, al final con el diccionario María Moliner nos admitieron situación crítica", recordó con cierta ironía.

Fidalgo afirmó que hace dos años las organizaciones sindicales plantearon varias alternativas al Gobierno (una congelación salarial "bien vendida" para el funcionariado, crear una agencia para vender el millón de viviendas sin vender, firmar acuerdos salariales con las organizaciones y convocar a las comunidades autónomas para "advertirles de que habría que ir a una operación de consolidación fiscal"). "Todo eso hace dos años. Era lo que habría que haber hecho pero se perdió un año. Era lo más duro, el reajuste, pero es algo voluntario, se puede hacer o no; al paro, en cambio, se va a la fuerza", denunció.

Fidalgo, quien repitió en un par de ocasiones que su "optimismo vital" viene de su "pesimismo intelectual", exigió "transparencia" a la Administración a la hora de dar datos y plantear soluciones. Y exhortó a la sociedad a participar y actuar: "La sociedad civil no debe dejarse llevar por las olas que generan los políticos echando piedras al charco; de la crisis no nos saca el Boletín Oficial del Estado; hace falta la sociedad civil". No obstante, también reconoció que la sociedad española, al igual que la italiana y la griega, tiene un problema de fondo: el miedo. "Si tenemos un problema hay que llamar a alguien para que lo arregle, cuando realmente se arregla remando desde abajo, sabiendo que el mundo en el que vivimos es muy malo y puede ser peor. No debemos abandonar el modelo social ni el discurso del esfuerzo porque si no esto se nos va al carajo. Ésta es muy gorda", concluyó.