Acceso al artículo en pdf

Mientras más del 77% de la población española ya tiene el nuevo tren, en el Corredor Navarro no se ha invertido, en estos 30 años, ni el 10% de lo que cuesta.

El 4 de marzo de 1994 nacieron en Pamplona dos hermanos gemelos, una niña y un niño a los que sus padres les pusieron de nombre Maitane y Javier. Así pues, hay que felicitarles por su cumpleaños, pues los dos han llegado a la importante, redonda y esperanzadora edad de 30 años. Se da la feliz circunstancia de que ese mismo día de hace 30 años, el 4 de marzo de 1994, el Consejo de Ministros aprobó el Plan Director de Infraestructuras del Estado, donde se dio por primera vez carta de naturaleza al Corredor Navarro de Alta Velocidad. Fue un momento importante para las infraestructuras ferroviarias españolas, pues tan solo dos años antes, en 1992, se acababa de poner en servicio el exitoso TAV de Madrid a Sevilla. Con este documento se sentaban las bases para la construcción de las próximas vías de Alta Velocidad en España (muy pocas) entre las que figuraba con luz propia el Corredor Navarro de Alta Velocidad, los 250 kilómetros de nueva doble vía, en ancho europeo, entre Zaragoza, Pamplona y la Y Vasca.

Javier y Maitane, con su esfuerzo y entusiasmo personal, han aprovechado estos 30 años para crecer, estudiar y empezar a formar sus familias. 30 años dan para mucho. Maitane estudió Ingeniería Industrial, trabaja, se casó y está esperando su primera hija, otra niña. Javier optó por una FP de Informática, también trabaja en lo suyo y hace planes de futuro con su pareja. Mientras estos dos jóvenes han tenido tres décadas para hacer lo que tenían que hacer, y lo han hecho, el Estado, en cambio, debió de pensar que eso del Corredor Navarro de Alta Velocidad era una filfa y que, al fin y al cabo, tampoco estaba claro si los navarros lo querían. Esto último es importante, pues mientras todas las Comunidades de España, desde Asturias a Murcia y desde Extremadura a Valencia, gritan y pelean por conseguir su Tren de Alta Velocidad, en Navarra la cosa flojea, y flojea mucho. Y eso que tenemos un Gobierno foral progresista, es decir, de los que dicen que creen en el progreso. Tanto debe flojear en Navarra que, a pesar de que el Corredor Navarro tenía que haberse construido y estar ya en servicio, el Estado ha preferido invertir durante estos 30 años 54.000 millones de euros en otros lugares más ansiosos de España y construirles 4.000 kilómetros de TAV. Así, mientras más del 77% de la población española ya tiene el nuevo tren, en el Corredor Navarro no se ha invertido, en estos 30 años, ni el 10% de lo que cuesta. Y eso que era de los prioritarios.

Tanto Javier como Maitane viajan por ocio y ahora, sobre todo, por trabajo. Maitane y Javier siguen viajando en tren o automotor hasta Zaragoza para conectarse con el resto de España (hacia el norte ni pueden) y viajan por las mismas vías que viajaron sus padres y sus abuelos. Y siguen usando, como otros 1.300.000 viajeros al año, la misma y decrépita estación-apeadero de San Jorge que ya conocieron sus abuelos y hasta sus tatarabuelos, pues es del año 1860. Mientras, y como viajan, se quedan ojipláticos con las estaciones de cualquier otra ciudad española donde ya ha llegado el AVE.

Javier tiene un buen amigo de la Sakana, Kepa, que es abertzale y eso. Más de una vez en las cenas de cuadrilla Kepa les ha dado la tabarra de que están en contra del TAV y que lo que quieren es un “tren social”. Y Javier, que no es tonto ni se chupa el dedo, le dice a Kepa que eso del “tren social” es lo que en todos los sitios llaman “cercanías”; y que en Navarra puede que se necesiten “cercanías”, pero lo que de verdad se necesita es conectarnos con el resto del mundo con el TAV, y no quedarnos en la Edad de Piedra.

También algunas veces, pocas, en las comidas familiares Javier y Maitane comentan esto del TAV con sus padres. Cuando sale el tema del TAV, a Julián, el padre, se le hincha la vena y dice que está hasta la coronilla de los políticos navarros, pues sabe que el Gobierno Barkos mandó a hacer puñetas todos los compromisos con el Estado para construir el TAV en Navarra, y que el Gobierno de ahora dice que el Estado está invirtiendo más que nunca cuando, la verdad, es que es una miseria lo que se invierte en las nuevas vías. Maitane, que está un poco más al tanto, les dice a sus padres que, a la marcha que va el Corredor Navarro de Alta Velocidad, ellos no verán vivos llegar el TAV a la nueva Estación de Pamplona y que, con suerte, tanto ella como su hermano lo verán llegar cuando se jubilen.

Y todo eso porque, a pesar de que el Estado dijo en 1994 que el Corredor Navarro de Alta Velocidad sería de los primeros en construir, con el volumen de inversión actual el TAV no llegará de Zaragoza a Pamplona y su nueva Estación hasta dentro de más de 30 años. Y también Maitane ha leído que quizá su hijita, a la que van a poner Irati, verá cuando sea ya muy mayor la conexión de Pamplona con la Y Vasca pues le faltarían otros 20 años más. Lo dicho, feliz 30 cumpleaños Maitane y Javier. Y, después de estos años el TAV de Navarra ¿para cuándo? Ni idea. Como dice Julián, “mientras tanto, nuestros poderes públicos mirando pasar el tren, como las vacas de Macua”.

Álvaro Miranda Simavilla. Ingeniero de Caminos y miembro del think tank Institución Futuro

Institución Futuro
Share This