
El tema de cómo mejorar la calidad de las universidades no es nuevo. Si el el mes pasado hablábamos de la posibilidad de que se ponga en marcha un estudio similar al PISA (que evalúa la calidad de los alumnos de 12 y 13 años) pero para estudiantes universitarios, este mes encontramos una interesante entrevista en EurActiv del ministro de fomento esloveno. iga Turk afirma en la citada publicación que “los gobiernos deberían dejar de promover el igualitarismo en las universidad e impulsar la verdadera excelencia, incluso si así se generan diferencias entre los mejores y peores estudiantes”. Argumenta su afirmación declarando que quienes temen esas diferencias lo hacen porque temen quedarse en el lado “perdedor”. Además, reconoce que las universidades deben cambiar su organización y rehuir de la uniformidad para superar el modelo de “todo el mundo tiene algo que decir” y conseguir un modelo en el que los mejores, tanto profesores como alumnos, tienen poder de decisión. Asimismo, Turk subraya que sólo cuando las universidades tengan una gestión más empresarial, las empresas y los centros de educación terciaria hablarán el mismo idioma y conseguirán alcanzar intereses mutuos.
Esta afirmación está en total consonancia con la Comisión Europea, que en mayo de 2006 publicó un documento en el que se indicaban recomendaciones detalladas sobre cómo modernizar la educación superior en Europea, y que incluía la cooperación entre empresa y universidad como aspecto fundamental.