La escasez de científicos en Europa es una realidad: según datos de Eurostat, 9 millones de trabajadores de la UE-25 están empleado en sectores de ciencia e ingeniería, lo que representa sólo un 4 por ciento del total de la población activa. Ante estos datos, cabe preguntarse qué hacer para fomentar que más personas entren a formar parte de este sector. La British Association for the Advancement of Science (BA) ha presentado recientemente un plan para incentivar el número de científicos en el Reino Unido. Entre otras medidas, la más sorprendente es la de recompensar a los estudiantes que obtienen los mejores resultados en matemáticas en los A-levels, lo que equivale a la selectividad en España, con 500 libras esterlinas (unos 750 euros). De acuerdo con Frances Cairncross, presidenta de la British Association, “experimentar con este sistema en diferentes partes del país podría demostrar que el dinero es una forma poderosa de atraer la atención de jóvenes capacitados para las matemáticas”.
Aun asumiendo que la propuesta fuera viable, el problema va mucho más allá. Muchos científicos europeos, una vez acabados sus estudios, no se quedan en Europa, sino que acuden a otros países, sobre todo Estados Unidos. Al incentivo laboral se suma además el reconocimiento social del que goza esta profesión en Norteamérica, no así en Europa. Es decir, que el problema no se halla sólo en que pocos estudiantes se decantan por una carrera universitaria científica, sino que los pocos que lo hacen se trasladan a trabajar a otros países.¿Qué se consigue formando a buenos profesionales si luego no se logra retenerlos?