Diario de Navarra, 6 de enero de 2012
Mi generación consiguió superar la crisis de los 80, que fue peor, con más paro, menos gente trabajando y un país empobrecido
Aconsejar en lugar de decidir. Ese va a ser el horizonte en el que a partir de ahora Miguel Canalejo (Pamplona 1942) va a desenvolver su actividad tras jubilarse como presidente de la patronal de operadores Redtel, en la que están presentes Telefónica, Vodafone, Orange y Ono.

Ingeniero Industrial por la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de Madrid, Canalejo pertenece a esa generación de empresarios industriales que forjaron la recuperación económica de un país arrasado por una guerra fraticida, aislado y ninguneado en el mundo occidental y sin apenas herramientas para salir a flote. A mitad de los sesenta llegó como joven ingeniero a Unión Carbide Corporation. En 1967 ya era director general de la división navarra y un año después de toda la ibérica. Dirigió también en esas fechas la Sociedad Anónima Navarra de Desarrollo e Inversiones (SANDE). En julio de 1984 se incorporó a Standard Eléctrica, como consejero delegado. Dos años después y hasta finales del 2000 fue presidente y consejero delegado de Alcatel España y presidente de Alcatel Latinoamérica desde enero del 96. Actualmente es consejero de SKF Española, de Marsh, de Élogos y de Azkoyen así como presidente de Nazca Capital, S.G.E.C.R, vicepresidente del Patronato de Plan International España y presidente de la Comisión Consultiva de la Institución Futuro.

-Llevo 45 años al pie del cañón y no quiero más responsabilidades ejecutivas. Prefiero seguir asesorando empresas desde el consejo. Yo diría que desde el 1977 hasta el 2000 mi vida ha consistido en ser primer ejecutivo de las filiales española de grandes compañías multinacionales en un periodo en que España vivía continuas transformaciones y cuando se reconvierte toda su industria… De hecho, a mi me traen a Madrid para reconvertir Estándar Eléctrica, que dura hasta el final de los 80. Luego vino la entrada en la Unión Económica Europea que precisa otra reconversión, luego el euro, que también… Desde la transición he estado acompañado de distintas y sucesivas crisis, cambios, reformas y mejoras y todo eso lo he vivido desde el puente de mando de grandes empresas.

-¿Esta crisis es distinta?

– Una de las cosas que nos enseñó aquella crisis es que todas son iguales, que las crisis económicas se corresponden también con crisis institucionales y con un problema exterior. Con el final del franquismo y la Transición se produjo un cambio institucional y a la vez una crisis económica importante derivada, como ahora, de una crisis internacional, entonces por el petróleo. Lo que nos ocurre ahora se parece muchísimo a lo que pasó entonces: estamos ante una crisis estructural que es además el final de un periodo, como ocurrió con Franco: problema institucional más problema económico y un problema exterior. De libro.

Acceso íntegro a la entrevista