Diario de Navarra, 2 de mayo de 2010
S&P nos advierte de que podemos llegar a un shock
No tarda ni un segundo en contestar cada pregunta. Va al grano y, en poco tiempo, dice mucho, sin adornos ni rodeos: Que S&P, con la rebaja de la calificación de la deuda española, nos alerta del peligro de llegar a un verdadero “shock”; que no se va a alcanzar un déficit del 3% en 2013; que las prestaciones por desempleo son demasiado altas y largas; que hay que suprimir el cheque bebé y la desgravación por vivienda y, por qué no, que llegado el momento, habría que subir los impuestos.

A los bancos, José Antonio Herce San Miguel (1951, Calahorra, La Rioja) les saca la cara y al Gobierno…,casi también, porque dice que ya habla de cosas que antes callaba, en relación a abaratar el despido.

Herce, socio y director de economía de Analistas Financieros Internacionales (AFI), es, entre otras cosas, doctor en economía por la Universidad Complutense de Madrid, de donde es profesor titular de economía, y ha sido director ejecutivo de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA). Recientemente, estuvo en Pamplona, invitado por Institución Futuro.

¿Qué supone la rebaja de la deuda española hecha por Standard&Poors?

Es un escalón más hacia abajo, hacia costes más elevados de la deuda, hacia una menor credibilidad de nuestras perspectivas de crecimiento. Hay que tomarlo como la advertencia de que podemos registrar un verdadero "schok" si no nos alineamos todos en el plano social, político y económico. No conviene tomarse a la ligera esta calificación. Por más criticadas que hayan sido en el pasado, en estas entidades hay analistas expertos que están estudiando nuestra situación con las mejores herramientas. No debemos esperar a que sigan desde la barrera diciéndonos cómo tiene que ser la lidia en este país.

¿Es tanto una rebaja de AA+ a AA?

Es un solo escalón, no es mucho. Pero, francamente, uno sabe cuándo inicia una escalera de descenso pero no cuándo termina. Y, por modesto que haya sido ese recorte, hay todavía otras dos casas de raiting que se lo estarán pensando. Y, sobre todo, están los mercados, que nos van a hacer el coste de nuestra deuda un poco más caro.

Reforma laboral. ¿Qué le parece la última propuesta del Gobierno?

En principio, el documento es interesante, porque se habla de cosas de las que hasta ahora el Gobierno no había hablado. Es una propuesta interesante porque el Gobierno habla abiertamente, entre otras cosas, de costes del despido y de ajustarlos a unos niveles más moderados, reactivando contratos indefinidos pero con coste de despido de 33 días en lugar de 45. Se habla también de acabar con esa dualidad del mercado de trabajo, estimulando el contrato indefinido y reduciendo o desincentivando el empleo temporal.

¿Acertadamente?

Este aspecto es complicado y también supondrá costes para las empresas por las penalizaciones o desincentivos a la contratación temporal, haciéndola más rígida. No es evidente que ésa sea la vía, cuando lo que hay que hacer es unificar las modalidades de contratación. Pero, en fin, es cierto que el objetivo de acabar con la dualidad del mercado de trabajo y la excesiva temporalidad es un objetivo detrás del que todos debemos estar. También me parece muy saludable que se revise de arriba a abajo el sistema de bonificaciones al empleo, que no ha acabado dando los resultados deseables.

¿Cree que la propuesta del Gobierno se ha quedado corta o es suficiente?

El Gobierno siempre se queda corto porque en mi opinión está tratando con excesivo cuidado que sean los agentes sociales quienes finalmente consensuen esta reforma. Pero llevamos más de dos años y en absoluto se perfila una reforma consensuada. El Gobierno, con este documento, ha hecho un intento más allá de lo que había hecho hasta ahora, eso hay que reconocérselo, pero es insuficiente. El gobierno debería ser un poco más determinante, forzar, estimular a los agentes sociales para que de una vez por todas produzcan una reforma laboral que nos ayude a recuperar el empleo cuando las condiciones de demanda y crediticias se restablezcan. Pero no todo consiste en reformar el mercado de trabajo, los mercados de bienes y servicios tienen que ser más competitivos, los fundamentos de la productividad tienen que ser más sanos.

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