Menos calidad
De hecho, según otro estudio que ha realizado la Institución Futuro, el 42 por ciento de los navarros cree que la calidad sanitaria ha bajado en los últimos años. Pese a todo, los encuestados en este estudio le otorgan un 7,19 de nota a la Sanidad. Según Fernando San Miguel, autor de este estudio, hay que tener en cuenta el nivel del que parte cada sistema sanitario. Y en el caso de Navarra el nivel era muy alto, por lo que el margen de mejora es más escaso que en otras regiones donde la calidad de la sanidad pública era menor.
La valoración sobre la calidad de la Sanidad es similar a la que existía cuando este Think Tank realizó un estudio similar hace dos años. Se perciben algunos cambios sobre algunas cuestiones referentes al racionamiento y el control del gasto. Se sigue considerando importante el control del gasto sanitario y aumenta la proporción de personas que estarían dispuestas a asumir mayores costes para su financiación.
La mayoría de las personas que acudieron a los servicios de urgencias de los hospitales, más de un 70 por ciento, cree que el tiempo que tuvieron que esperar fue razonable o corto y un 63,5 por ciento piensa que su problema fue atendido con seriedad, profesionalidad e interés.
Respecto a la atención primaria, la demanda de ser recibido por el médico a la hora de la cita es menos elevada respecto al estudio que se realizó hace dos años, ya que ha pasado del 61,4 al 40 por ciento y desciende también el porcentaje en la solicitud de mejorar la rapidez al conseguir una cita, del 54 al 46 por ciento.
Futuro
De cara al futuro, mayoritariamente se piensa que se ofertarán nuevos tratamientos y la calidad asistencial será mayor, pero también un 60 por ciento de los navarros considera que aumentarán las listas de espera y el 78 por ciento que habrá que pagar más por la sanidad. Un 42 por ciento de los encuestados cree que se recortarán algunos servicios, según el estudio de la Institución Futuro.
Un 56,3 por ciento estaría de acuerdo en que el Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea contratara servicios privados para agilizar las listas de espera, tal y como está haciendo con las derivaciones a centros concertados. Pero son menos de la mitad quienes pagarían para reducir las listas de espera, aunque aseguran que dependería de su estado de salud.