En 10 claves, y ante unas 150 personas, sintetizaron las ideas, experiencias, tecnologías y proyecto de negocio que en estos momentos están moviendo el mundo.
1. Colaborar para innovar
La economía de la innovación es colaborativa. Alfons Cornella explicó que detectar océanos azules, aquellos mercados en los quenohaya competencia, requerirá combinar visiones de sectores, que aparentemente no tienen nada que ver. La hibridación, abordada también por otros expertos, como Amalio Rey, fundador de eMoTools, una consultora de I+D+i, consiste en buscar la solución en lo improbable. Cuando se piensa en lo no lógico surge la oportunidad. Alfons Cornella aportó varios ejemplos de esta teoría, como la de un banco que presta espacio a una empresa de mensajería; la colaboración que emprendieron Renault y Mercedes, dos empresas del sector de la automoción, para diseñar un coche intermedio entre ambas marcas y así no canibalizarse; el trabajo desarrollado por el Circo del Sol con la firma de ropa Desigual para crear una línea de moda o el acuerdo firmado entre Coca-cola y una empresa farmacéutica para crear una línea de productos más saludable. También la marca de refrescos fue otro de los ejemplos de este asunto. Para dar salida a sus botellas de plástico que no podía utilizar recurrió a una empresa de muebles, que aprovechó el plástico para fabricar sillas, por supuesto, de color rojo: “Coca cola perdería su credibilidad si vendiera sillas, y la empresa de muebles, caracterizada por sus diseños en aluminio, perdería parte de su identidad. De este modo, ambas empresas ganan”, explicó.
2. Del ego al colaborador
En Leviatán, el libro escrito por Thomas Hobbes, el ser humano es egoísta por naturaleza, capaz de ir contra los demás para conseguir aquello que quiere y que nunca está dispuesto a colaborar salvo que alguien le obligue. En cambio, el libro The Penguin and the Leviathan, obra de Yochai Benkler, profesor en la Universidad de Harvard, habla justo de lo contrario: “La colaboración es uno de los tres principios de la evolución humana de la especie humana junto con la mutación y la selección natural”. Para Antonella Broglia el éxito de la Wikipedia o del software de código libre lo demuestran: “En el contexto económico actual es vital construir un sistema colaborativo en la empresa. La capacidad de comunicarse, y de verse las caras, establece la confianza necesaria para colaborar”. En este contexto, la colaboración de los empleados de una empresa no se puede conseguir con subidas de sueldo (motivaciones extrínsecas) sino por razones intrínsecas, aquellas que se realizan por el mero hecho de ejecutarlas.
3. Colaborar, un proceso
Alfons Cornella explicaba en Navarra Factori que “todos intuimos que la colaboración es buena”, pero que después, “no sabemos medir cuáles han sido los resultados de esa colaboración”: “La complejidad del mundo requiere de colaboración. La complejidad sólo puede ser resuelta desde una perspectiva construida sobre confianza, que deriva de la generosidad”. El fundador y presidente de Infonomía explicó que una de las últimas tendencias de la economía es la aparición de nuevos softwares que ayudan a la colaboración entre grupos, como por ejemplo, una aplicación que logra que todos los alumnos de una clase vean en su iPad lo mismo que está viendo el profesor, un ‘gadget’ para intercambiarse fotos con un toque, o incluso se refirió a la intranet social creada por IBM, muy similar a la de Facebook, para gestionar sus proyectos y favorecer que la información fluya.
Cornella valora la ayuda de la tecnología, pero dio un paso más al asegurar que no es suficiente con las herramientas: el reto es ayudar a grupos a actuar en conjunto. Aquí la solución procede de la psicología (appreciative inquiry). “En vez de preguntarse cuál es el problema, hay que preguntar qué estamos haciendo bien. Las preguntas determinan la dirección de la conversación. Un grupo colaborara cuando tenga un porqué”.