Boletín 7 días, CEN, 30 de marzo de 2007
Hay quienes no valoran las actividades culturales como verdaderos agentes de actividad económica. La conservación del patrimonio, el mantenimiento de bibliotecas, las artes escénicas, las artes plásticas, el cine… no parecen ser, a primera vista, generadores de grandes beneficios.
Por esta razón, podría pensarse que su aportación a la economía es residual, pero un informe del Ministerio de Cultura español indica lo contrario.

El estudio Valor Económico de la Cultura Española muestra cómo las actividades culturales realizadas en España en 2004 supusieron un 3,07 por ciento del PIB nacional. Por su parte, las actividades relacionadas con la propiedad intelectual aportaron un 3,85 por ciento del PIB. Quizá estos datos, sin mayor contexto, signifiquen poco para los lectores. Ahora bien, si añadimos que el sector de la energía aportó un 2,56 por ciento, y el de la agricultura, ganadería y pesca, un 3,77 por ciento, resulta más sencillo valorar la importancia económica de la cultura.
No es la primera vez que se realiza un estudio así. La OCDE publicó una comparativa de la participación de las actividades culturales en el PIB de Australia, Canadá, Francia, Reino Unido y EE.UU. Comparando los resultados con el citado informe del Ministerio de Cultura, se comprueba que España está muy cercana a las participaciones de los otros países estudiados, con la excepción del Reino Unido.

Ojalá estos resultados sirvan para que, en general, aumente el reconocimiento de la cultura y, en particular, para que los gobiernos apliquen políticas públicas que promuevan estas actividades. Aunque sólo se haga pensando en su rentabilidad.