Diario de Navara, 21 de julio de 2013
Belén Goñi, directora general de Institución Futuro
Imagínense por un momento que se midiera la calidad literaria de un escritor según el número de páginas que escribe. O a un contable por el número de asientos que incluye para cada empresa. O a un directivo por el número de reuniones que celebra con su equipo…
En todos los casos, se estaría teniendo en cuenta solo el trabajo “al peso”, sin calificar la calidad del mismo. Seguro que les resultaría sorprendente. Pues sorpréndase, porque el Parlamento de Navarra mide gran parte de su labor según este método.

Hace pocos días se presentaba la Memoria de Actividades del Parlamento de Navarra, correspondiente al 2012-2013. ¿Qué información puede encontrarse en su comunicado? Fundamentalmente, información cuantitativa sobre los resultados que producen, pero apenas nada sobre los resultados de sus outputs. De hecho, la Cámara foral considera positivo que en este año de legislatura haya habido más actividad que nunca, que se hayan sacado adelante más leyes que el resto de Parlamentos autonómicos, que se hayan producido casi un centenar de Declaraciones Institucionales, y un largo etcétera. De todo ello podemos deducir, sin duda, que los parlamentarios navarros en conjunto trabajan mucho, pero ¿es la cantidad garantía de calidad?

Recordemos cuáles son las funciones de la Cámara foral. La primera, la legislativa. Los parlamentarios analizan, enmiendan y votan las leyes que reciben del Gobierno -proyectos de ley- o que proponen ellos mismos -proposiciones de ley- y en contadas ocasiones los ciudadanos. A este respecto, la Memoria indica que se han aprobado 37 leyes forales, frente a 17 del periodo anterior. De ellas 19 propuestas por el parlamento, 17 más que el año pasado, y 18 por el Gobierno, 3 más que el año anterior. Incide en que somos el parlamento autonómico que más leyes ha aprobado: triste récord. Pero, ¡podrían haber sido más! Porque se han aprobado el 45% de las presentadas por los parlamentarios y el 90% de las presentadas por el Gobierno.

Todas esas leyes tienen una exposición de motivos y sin embargo no se han planteado indicadores para medir si están cumpliendo los objetivos que las motivaron. Por poner un ejemplo, si subimos los impuestos para ingresar más y que paguen "los ricos", deberíamos tener un indicador que nos diga si hemos conseguido ese efecto, si ponemos una ley de transparencia y Gobierno abierto, deberíamos saber si está dando frutos… Por otro lado, se olvida que la simplificación legislativa debería ser también una función de sus señorías.

La segunda función es la de control al Gobierno. Aquí el Parlamento también incide en que los miembros del Gobierno han comparecido en 341 ocasiones para dar cuenta de su gestión. La evolución de las mismas verdaderamente asusta por su crecimiento imparable: en 2003-2004 eran 130, en 2011-2012 llegaron a 229 y en este último periodo, 341. En este caso la pregunta es clara: ¿El Parlamento está ejerciendo su función de control al Gobierno o se está extralimitado y lo está paralizando? Usted, como ciudadano navarro que paga el sueldo a unos y a otros, ¿dónde quiere que estén los consejeros la mayor parte del tiempo, gobernando y gestionando, o preparando y contestando peticiones, preguntas y comparecencias?

La tercera y última función es la de representación de los ciudadanos. La única forma de medirlo sería preguntando a estos. Lo cierto es que se realizan muchas actividades para acercarse a los mismos y es bueno que los escolares, universitarios y ciudadanos en general conozcamos mejor nuestro Parlamento. Pero más allá de su elección cada cuatro años y la realización de alguna encuesta esporádica, no se mide cómo están representando los parlamentarios a los ciudadanos.
Tema aparte son las 86 Declaraciones Institucionales que ha realizado el Parlamento en este periodo. De nuevo el incremento es espectacular: en 2003-2004 eran 16 en 2011-2012, 40 y en este último 86. Les doy un par de ejemplos: ofrecimiento de respaldo, solidaridad y respeto al pueblo Palestino; o preocupación por la situación de violencia endémica que padece el Este de la República Democrática del Congo. Sin querer hacer de menos estas loables causas, dudo mucho que las declaraciones de nuestro Parlamento vayan a influir lo más mínimo en ellas. Lo que consiguen es emplear tiempo en unos temas que están totalmente fuera de su área de influencia.

Cuando se creó la posibilidad de dedicación exclusiva a los parlamentarios, muchos pensaron que disminuiría la actividad al dejar de cobrarse dietas por asistencia. ¡Se equivocaban! A la vista está que le dedican mucho tiempo a la actividad parlamentaria. Pero no olvidemos que cantidad y calidad no son lo mismo y que lo que no se mide no se mejora, por lo que sería bueno que se empezara cuanto antes a evaluar los resultados de la actividad del Parlamento con criterios que den razón de su contribución a la mejora de Navarra y el bienestar de sus ciudadanos.