En 2009, Ana Yerro, responsable de comunicación de la Institución Futuro, se casó. Fue entonces cuando se planteó la necesidad de trabajar a distancia. "Mi marido vivía en Zaragoza, donde está su negocio y yo en Pamplona, donde está mi trabajo". Cuando lo planteó en su empresa la respuesta fue que si los proyectos se realizaban a tiempo no había problema. Durante año y medio así lo ha hecho. Ahora su marido, diseñador gráfico, es el que teletrabaja. "Cuando te lo planteas hay que ver si las funciones encajan o no para evitar fricciones. Es importante cambiar la filosofía que existen en España y trabajar por objetivos".
El Economista, 11 de abril de 2011
Ana Yerro, ex teletrabajadora, habló con El Economista
El teletrabajo reduce los costes y aumenta la productividad. Así lo dice un estudio de la Cámara de Comercio de Navarra, que cifra el ahorro anual para la empresa por teletrabajador en 1.200 euros y el incremento de la productividad en un 20 por ciento. Al ahorro económico hay que sumar el de tiempo: 216 horas al año en desplazamientos. Además, facilita la conciliación y la flexibilidad.