Según expuso Juan Iranzo, los movimientos de capitales generan unas mejoras competitivas. La globalización a través de las nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC) están incidiendo en el mercado laboral por dos razones: “Una a través de la productividad, mejorando la calidad en los servicios y, a consecuencia de ello, elevando las retribuciones salariales”.
En la productividad, en los últimos años, ese sector TIC se ha trasladado a mercados muy maduros, como la Hostelería, por ejemplo “el hecho de que un camarero lleve una agenda electrónica no sólo está permitiendo trasladar la comanda de una manera más fidedigna de la mesa a la cocina, sino que también está realizando la contabilidad, un análisis de stock e incluso está pidiendo la reposición del producto”.
Ésta es “la gran diferencia en cuanto a Estados Unidos y Europa”,según Iranzo” no estriba en la productividad industrial, sino en los servicios”. Precisamente, las nuevas TIC están ayudando a mejorar la calidad en la prestación de servicios. Ese es el reto de Europa a corto plazo, introducir las nuevas tecnologías en los distintos sectores.
Otro efecto destacado del fenómeno de la globalización, según expuso el catedrático en Economía, es la generación de “movilidad de la mano de obra a través de las nuevas tecnologías: “Los trabajadores pueden aportar su trabajo, tiempo y experiencia”. En este sentido, cada vez la jornada laboral se ajusta más a tiempo parcial y la adaptamos según las necesidades. Por tanto,”me-jora nuestra productividad, pero también podemos compaginar nuestro trabajo, con el tiempo de ocio o vida familiar de una manera libre o flexible”.
En España, nos hemos adaptado mejor que otros países a la globalización y uno de los factores que ha facilitado ese proceso de adaptación ha sido “la entrada del euro que ha reducido los intereses y ha generado una estabilidad presupuestaria”,según explicó.
Por último, Iranzo destacó que a España le quedan varios retos pendientes por resol-ver como el exceso de intervencionismo en la propiedad inmobiliaria, la división creada en la unidad de mercado con el proteccionismo de los distintos idiomas que multiplica los costes de transacción. Y en último lugar, el panorama energético por el que no está garantizado un abastecimiento total del suministro.