
Seguro que muchos han visto diferentes rankings que miden la calidad de las universidades, tanto nacionales como extranjeras. Para elaborarlos, se tienen en cuenta criterios de demanda universitaria, de número de profesores, de número de publicaciones e investigaciones elaboradas… Ahora bien, resulta mucho más complejo valorar a dichos centros universitarios según lo que de verdad aprenden los alumnos durante la carrera. Eso precisamente es lo que quiere conseguir la OCDE al impulsar una evaluación internacional para comparar las capacidades de los universitarios de último curso de carrera. Este estudio, en algunos aspectos similar al informe PISA (que examina las habilidades de alumnos de 15 años en diversas materias), tendrá sin embargo características propias, dado que la evaluación se hará por áreas específicas y no de manera global. Además, la prueba será escrita, y no tipo test como PISA, para medir así “el pensamiento crítico y las capacidades de resolución de problemas necesario para tener éxito académicamente y en el mundo laboral”.
Cada vez que se publica el informe PISA, algunos países se reafirman en su sistema al comprobar los buenos resultados de sus estudiantes. Por el contrario, otros países, entre los que se incluye a España, se lamentan de lo retrasados que sus pupilos están en áreas como matemáticas, lectura o ciencias. Dado que el proyecto de la OCDE de evaluar a los universitarios ha recibido un gran apoyo por parte de muchos países, es de esperar que en cinco años podamos saber si los universitarios españoles salen bien preparados de las aulas. Asimismo, los criterios de evaluación de las universidades tendrán una base mucho más fiable, puesto que se medirán no sólo aspectos técnicos y formales de la enseñanza, sino sobre todo lo que de verdad importa: cómo de preparados acaban la carrera los estudiantes.