Diario de Navarra, 15 de septiembre de 2012
José León Taberna, miembro del Comité Ejecutivo del think tank Institución Futuro

Desde hace meses se viene discutiendo la idoneidad de que la Universidad de Navarra construya tres Centros Tecnológicos en los terrenos que ahora ocupa el Centro de FP de Donapea. En este debate, altamente politizado, parece estar primando lo ideológico sobre los datos, hecho que me intranquiliza. A mi entender, el futuro de nuestra comunidad no puede depender de opiniones cambiantes, de rivalidades políticas o de rencillas. El futuro de Navarra debe escribirse con la pluma del consenso.

Hablaba de datos. Pues bien, la futura construcción de los centros de investigación de Enfermedades Olvidadas, Nutrición y Bioingeniería, punteros en su área, va a suponer una inversión privada de no menos de 200 millones de euros, y está previsto que genere 400 puestos de trabajos, entre investigadores y técnicos. El actual centro de CIP Donapea, donde se quieren construir los citados centros de investigación, se debería trasladar, junto con el IES Sanitario, a un nuevo complejo de Formación Profesional, para el que se barajan varias ubicaciones. La última propuesta del Gobierno es la de situar los centros de FP en Lezkairu, colindante con el campus de la UPNA. La inversión de 25 millones de euros que supondría este proyecto público se sufragarían en parte con la venta de la parcela a la Fundación para la Investigación Médica Aplicada (FIMA), de la Universidad de Navarra.
Invertir en I+D, en innovación tecnológica y, por lo tanto, ayudar al cambio del modelo productivo es altamente recomendable y cualquier político que se oponga a ello debería plantearse si está cumpliendo el objetivo de su trabajo de servicio a los ciudadanos y a la región. Si además esta inversión la realiza una entidad privada, se van a crear puesto de trabajo y, por si fuera poco, con la gestión se va a ayudar a mejorar la Formación Profesional Pública, me cuesta encontrarle la pega. La recesión económica que sufrimos, y el consiguiente desempleo de un porcentaje elevado de la población, deberían ponernos a todos en alerta y estar más abiertos que nunca a este tipo de inversiones.
El Partido Socialista de Navarra, que en su día apoyó la propuesta, se posiciona ahora en contra de la venta de los terrenos de Donapea, junto con Nabai, Bildu e Izquierda-Ezkerra. No se entiende este cambio de postura del PSN, a no ser que este partido malinterprete su función como partido político. Estar en la oposición no significa, o no debiera significar, oponerse por sistema a todo lo que el Gobierno propone, por el mero hecho de que lo proponen “los otros”. Cuando las encuestas revelan que una de las mayores preocupaciones de los españoles es la clase política, cuando existe desconfianza y recelo ante nuestros mandatarios, y cuando se observan estos cambios de opinión tan poco justificados, es entonces precisamente cuando los políticos navarros deberían dar el do de pecho, acercar posturas y predicar con el ejemplo.
No tengo la información necesaria para valorar si los terrenos de Donapea son los más adecuados, si el precio de venta es el correspondiente al precio de mercado, si existen otro tipo de motivaciones por ambas partes para intentar alargar este debate… Pero sí que sé que apostar por la educación y la investigación es necesario. Y que Navarra no debería arriesgarse a que la Universidad de Navarra, inmersa en un proceso de internacionalización, finalmente construya los centros a San Sebastián o Madrid.
Si todos nuestros políticos no logran encontrar un lugar, sea Donapea u otro, para ubicar los centros de investigación en Navarra que satisfaga a todas las partes, deberían plantearse si están haciendo bien su trabajo de servicio al contribuyente.