Diferentes representantes del mundo económico y empresarial de la Comunidad foral no se han extrañado al escuchar este diagnóstico hecho por el consejero. Es más, valoran positivamente este reconocimiento explícito de la situación y una política comunicativa que consideran transparente. “Es bueno que el Ejecutivo reconozca la situación crítica, que informe, anuncie medidas y que se ponga en cabeza para asumir cada uno el coste correspondiente. Los ciudadanos queremos estar informados, nos gusta saber que los políticos no nos consideran faltos de inteligencia y comprobar también que, cada sector de la sociedad, hará frente a su cuota de coste”, explica Elvira Martínez Chacón, profesora de Económicas de la Universidad de Navarra. En la misma línea se muestra Javier Taberna, presidente de la Cámara de Comercio: “Valoro positivamente la valentía del consejero de llamar a las cosas por su nombre y la política de comunicación de transparencia indica que se está actuando sobre el problema”.
Pero, dicho esto, también tienen claro qué medidas se deberían tomar en caso de tener capacidad de decisión. Una de ellas es la reducción fiscal, en concreto, una disminución del impuesto de Sociedades que es, dependiendo del tamaño de las empresas, del 24%, 28% y 30% en Navarra. Así, Víctor Torres, presidente de Anecop (Asociación Navarra de Empresas de Construcción Pública), explica que las medidas que fomentarían la producción y el empleo deberían ir en la línea de rebajar las cargas fiscales de las empresas y trabajadores (Seguridad Social e impuesto de Sociedades), así como propiciar una flexibilización del mercado laboral”, medidas que comparte José Manuel Ayesa, presidente de la Confederación de Empresarios de Navarra (CEN). Por la reducción de impuestos también apuesta Javier Taberna y Julio Pomés, presidente del think tank navarro Institución Futuro. “Reducir el impuesto de Sociedades animaría a crear empresas”, afirma Pomés, para quien, en estos momentos, habría que reducir el gasto público no productivo, “en el que no hay retorno del capital empleado”. “No es momento de construir el pabellón polideportivo de Navarra (incluido en el Plan Navarra 2012) y el Parlamento debería reducir actividades prescindibles; no se entiende que en plena crisis se emplee el dinero público en viajes por Europa y África”, añade Pomés.
Aumentar la inversión pública y el gasto en i+D+i para paliar el impacto sobre la actividad económica y el mercado de trabajo, lo defiende Pedro Pascual, profesor de Economía en la Universidad Pública de Navarra. Ayesa incide en la liberalización de algunos sectores básicos, revisar la cadena de valor de los productos básicos (para reducir el alza de precios de alimentos, por ejemplo) y “contemplar con toda su crudeza nuestra dependencia energética”. Revisar el sistema educativo “que nos impulse al puesto que debiéramos tener en educación”, según Torres, y la reactivación de la demanda, defendida por Taberna, son otras medidas que podrían, en opinión de los consultados, tomarse para abordar una situación que todos ellos consideran preocupante.
Para Ayesa “la situación es dura y no va a mejorar en los próximos meses, ya que vamos a asistir a una caída del empleo importante”. Para Pedro Pascual, “la evolución del PIB, precios, tipos de interés y otros indicadores económicos relevantes reflejan una situación económica realmente compleja”. Julio Pomés, va más allá y afirma que “la presente crisis es la peor de nuestra historia democrática”.